Cuando la Muerte nos Visita

Los procesos de vida y partida de nuestros seres queridos son, en sí, transformadores…

Marcan un cambio que se hace manifiesto, un cambio de rumbo de una realidad hacia otra.

Una realidad compartida en términos físicos que se transmuta en una condición superior.

La partida de las personas que amamos nos enseña a conectarnos con ellos de la forma más sagrada que puede experimentarse. Rompen con la habitual interpretación del espacio y el tiempo con la cual estamos acostumbrados a vivir…

El desapego físico se transforma en la expresión de unidad que portan las almas…

Una unidad inquebrantable, inalterable y eterna…

Unidad que trasciende el tiempo y nos transporta a comprender la vida en los términos celestiales que dictaminan las almas…

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Las emociones que vivimos cuando atravesamos estas situaciones encuentran su luz cuando alcanzamos la comprensión de la vida como parte del recorrido del Alma…

Almas que se eligen en estados de conciencia superiores a la compresión humana…

Almas que determinan el intercambio de enseñanzas y aprendizajes a lo largo del viaje que estarán por compartir…

Un viaje que sintetiza la vida tal cual la conocemos…

La lógica del alma se desprende de la conciencia humana ordinaria y nos invita a conectarnos con la esencia de la existencia establecida por el orden universal de la vida…

Somos Cuerpo y somos Alma…

Nuestros cuerpos, envases sagrados que hemos elegido para contener y resguardar nuestro ser, son el vehículo a través del cual entramos en contacto con cada individuo que tenga para con nosotros, un propósito determinado.

Son la herramienta que nos permite conocernos, conectarnos y relacionarnos…

Y también son la forma física, visible y tangible del alma que mora en nuestro interior; aprendiendo, viviendo y experimentando todo proceso necesario para su propia evolución, a través del cuerpo.

Nuestra esencia, nuestro espíritu, aquella Alma que realmente sintetiza nuestro genuino y verdadero ser, viaja a través de sus vidas con el único fin de alcanzar su Iluminación…

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Su total y absoluta comunión y unidad con el Dios del mundo para volver a su origen, el cielo, Shambhala, la Tierra de Maestros Iniciados que iluminaron su vida para marcar el sendero de cada una de las almas del mundo…

Ese propósito común y compartido, es la causa principal de cada experiencia transitada en la vida para alcanzar un mayor nivel de conciencia, unidad y evolución para desembocar en un estado superior de existencia…

Las partidas de nuestros seres queridos nos cambian, nos transforman porque instantáneamente, comenzamos a transitar el camino de la conexión y comunión eterna.

La unidad entendida y experimentada en términos físicos y humanos necesita encausarse hacia las lógicas del alma que responden a la conciencia de vida que el universo mismo nos va indicando.

Desapegarse es la prueba que representa la antesala de esta nueva realidad…

Vivir estas experiencias trascendiendo el dolor es nuestro gran desafío…

Soltar al otro conscientemente es el camino para trasmutar ese dolor…

Amando y agradeciendo el camino recorrido con aquella Alma que ha partido es que podemos encontrar la paz y la armonía para trascender la visión humana ante este tipo de experiencias.

Aceptar su partida, agradeciendo su presencia y compañía…

Su ejemplo, sus enseñanzas y su amor…

Lo que nos deja, lo que sembró en nosotros, lo que aprendimos y cuanto amor nos unió…
Su paso me dejó huellas de Amor y de Luz, que se guardan en mi corazón…

Su camino llenó de bendiciones el mío…

Su amor incondicional y eterno dejó su impronta en mi corazón y la luz de su ser estará siempre presente conmigo…

No existen límites para el amor que nos une con el otro y la libertad de nuestras almas, nos une para siempre…

Agradeciendo, estamos amando y es el amor, la sagrada entidad que nos ayuda a ganar y comprender una visión superior de la vida.

Aceptar los cambios y viajar a la velocidad de cada experiencia nos permite continuar creciendo en nuestro propio camino de búsqueda, evolución e Iluminación…

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Las Implicancias del Pasado

¿Cuántas experiencias se viven a lo largo de una vida?

Incontables momentos, instantes y segundos que se acumulan en la retina del alma…

La vida es un eterno cúmulo de procesos y vivencias que suceden infinitamente a lo largo de toda nuestra historia…

Cada experiencia deja su huella imborrable, marcándonos a fuego en lo más profundo de nuestro interior.

Aquellos procesos troncales que definen la existencia de un individuo cuando algo sucede y en consecuencia, todo cambia.

Un cambio que abrirá las puertas de una enseñanza que va a transformarnos para siempre…

Tenía 12 años recién cumplidos cuando mi mamá tomó, por voluntad propia, la decisión de partir de este mundo. Ya pasaron más de 20 años de aquel día y es recién ahora, con la Luz y la Conciencia que la Vida me regala a través de su enseñanza, puedo encontrar la fuerza y la voluntad para comprender cada una de las emociones que este intenso proceso me generó.

Hoy puedo comprender el infinito caudal de aprendizaje que la vida tenía preparado para mí…

Este significativo hecho desprendería para mi realidad, un sinfín de experiencias más que me darían la posibilidad de llegar a este camino de búsqueda y conocimiento interior.

Las secuelas de aquel día me acompañaron durante muchos años, señalándome la necesidad de cambio, comprensión y transmutación de lo vivido.

Me resguardé en la negación porque creía que me ayudaba a evitar un sufrimiento que, de todas maneras, seguía vivo en mi interior…

Me engañé a mí misma, creyéndome capaz de resolver y soportar todo cuanto fuera necesario y por dentro, me sentía invadida por un vacío cada vez más profundo.

Un vacío que se hacía cada vez más incipiente por la falta de comprensión de lo sucedido y por todo lo que esta experiencia, en sí misma, significaba.

Tenía preguntas que nadie podía responder porque esas mismas respuestas se fueron con ella…

El dolor de la ausencia física y la sensación de abandono quebraban mi corazón y enquistaban aún más la necesidad de negar y olvidarlo todo.

Creí que negando el pasado, endureciendo mi corazón y ganando un temperamento y una personalidad fuertes, tendría la auto-suficiencia para hacerle frente a la vida y a cada situación que ésta disponga.

Con el paso del tiempo, el esconder ese dolor atrás de una supuesta autosuficiencia me fue convirtiendo en una persona triste y apagada, con una visión dramática de la vida.

La negación de aquel dolor que latía vivo en mi interior alimentó el enojo, generando en mí, una actitud combativa. Mi errónea interpretación de la vida me hacía sentir que todo el mundo estaba en mi contra y durante mucho tiempo creí que el sufrimiento era mi único destino.

El ego y la soberbia que incrédulamente utilizaba para protegerme, endurecían mi personalidad a tal punto que era casi impenetrable a cualquier tipo de señal que intentara reflejarme en quien me estaba convirtiendo.

Buscaba desesperadamente evitar el dolor cuando era yo misma la que estaba generándolo…

Compraba esa falsa realidad que yo misma construía y pese a que luchaba para evitarlo, el resultado era siempre el mismo, sufría porque yo misma estaba eligiendo sufrir…

Pero las oportunidades de la vida son infinitas e inagotables brindándonos constantemente, nuevas posibilidades para aprender y entender la causa de cada una de nuestras experiencias.

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Después de muchos años de intentar comprender lo sucedido, tuve la oportunidad de conocer de la mano de una amiga, Fundación PEA, Paz, Ecología y Arte. Allí encontré grandes maestros, hermanos y compañeros que comparten conmigo cada proceso para comprender la enseñanza que la Vida nos da a través de cada una de nuestras experiencias, regalándome la visión de mi propia realidad interior.

Así fue como comencé a observar la realidad que estaba construyendo. Llegó la comprensión de mis propios mecanismos auto-destructivos, en donde perpetuar el dolor era el alimento principal para fomentar mi estancamiento en una realidad sesgada por un constante sufrimiento.

Este aprendizaje abrió mis ojos a la observación, regalándome la comprensión de mis mayores dificultades, haciéndome consciente de la gran necesidad de cambio y transformación que mi vida requería.

Podía seguir ahogada en el dolor del pasado, condicionando y justificando por completo todo lo que me hacía mal de mi vida, o bien, tomar la decisión de comenzar a construir una realidad diferente…

La voz del Alma ya no podía ser ignorada y la necesidad de abrir mi corazón para dar luz a toda la oscuridad que había en mi interior, fue el primer paso para entablar una nueva relación de conexión conmigo misma y, como resultante, una nueva relación con la Vida.

Por primera vez, me encontraba ante la posibilidad de construir un presente de esperanza donde se expresara el Amor y la oportunidad de sembrar un futuro de magia y redención…

Después de muchos años de justificación y condena, comencé a vivir consciente del presente que estaba construyendo.

Cuando el presente está lleno de las cosas del pasado, el futuro no tiene lugar y la única manera de hacer lugar a aquel futuro que comencé a soñar fue aceptando, comprendiendo y redimiendo aquel pasado que durante tanto tiempo quise ignorar, negar y olvidar…

Redimir el pasado…

Perdonar y perdonarme no haber perdonado antes…

Comprender al otro y amarlo incondicionalmente, más allá de las decisiones que tome…

Aceptar que cada hecho tiene su razón de ser…

Aceptar que todo proceso en la vida porta un aprendizaje sagrado que, indefectiblemente, ha de transformarnos, para así liberarnos de nuestras propias dificultades…

Reconocernos como vehículos portadores de un Alma sagrada que tiene un propósito mayor del que nuestra condición meramente humana, puede llegar a percibir…

Despertar a la vida de manera consciente para conocernos, observarnos, comprendernos y convertirnos en la mejor versión que cada uno de nosotros puede llegar a ser…

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Hoy tomo conciencia que mi pasado me transformó, me conectó con la esperanza y me enseñó a comprender que puedo construir el futuro más perfecto que mi corazón sea capaz de imaginar…

Hoy tomo la decisión de liberar mi pasado, agradeciendo este nuevo presente que la vida me regala…

Hoy aprendo a mirar el pasado con ojos de Paz, Amor y Redención…

Hoy soy libre del pasado y puedo agradecerlo…

Agradecer la oportunidad de iluminar y transformar mi propia oscuridad para arribar a ese futuro que la vida tiene destinado para mí…

Agradecer al sagrado maestro que la vida puso en mi camino para que mi conciencia despierte a una realidad mágica y trascendente. Su visión y enseñanza sembró en mí la posibilidad de cambio y la esperanza de construir una realidad llena de Amor, Conciencia y Propósito. No sería quien soy hoy si su enseñanza no hubiera llegado a mi vida…

Agradecer que esta enseñanza me abrió las puertas del amor, la plenitud y la magia porque no existe acto más sagrado que la entrega de aquel individuo que decide abordar conscientemente, su propio proceso de transformación interior.

Agradecer lo vivido, colma de amor mi realidad, comprendiendo que mi pasado me dio la posibilidad de vivir este presente, para alcanzar un futuro soñado que se hace más incipiente, con cada oportunidad que la vida me regala para seguir aprendiendo…

Agradecer el pasado, llena mi corazón de esperanza y voluntad para seguir transformando mi humana condición en la mejor versión de mí misma que sea capaz de construir…

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El Corazón de la Verdad

Como mujer, como dama, como portadora del don de la creación…

Como energía que se expresa más allá de mi cuerpo…

Como Alma, como esencia, como el todo del que forma parte cada ser humano…

Como la Vida que me alumbra y guía…

Como individuo, como grupo y como la hermandad que en mi corazón habita, crece y despierta, me entrego a esta plegaria de libertad, de conciencia, de respeto y despertar…

Mis lolas son muy chicas…

Mi cola es muy grande…

Mis brazos son muy blandos…

Soy muy gorda, soy demasiado flaca…

Mi panza es fea, mis piernas son muy anchas…

Mi pelo tiene mucho volumen, mi pelo es demasiado lacio…

Ella se viste mejor que yo…

Ella es más intensa, tiene más carácter, tiene más fuego…

Ella tiene vacío, es reflexiva, tiene paz, es más evolucionada…

Ella tiene novio y yo no…

Ella es mejor persona que yo…

Ella lo enamora, yo sólo lo caliento…

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La competencia, la comparación y la envidia se adueñan de cada una de estas palabras y la Verdad, lacerante y tangible, ilumina, reconoce y acepta esta realidad…

Este tipo de reflexiones reflejan mi diálogo interno, tal y como es…

Sólo desde la aceptación de la Verdad que nos define, podremos aspirar a trascender nuestras miserias más profundas…

Sólo aceptándonos, podremos comprender que cada una de estas reflexiones ha de sentenciar la voz del Alma y aniquilar todo trabajo consciente para crear una auto-estima íntegra que refleje nuestros dones y potenciales…

Todos los días me levanto un poco antes de las 7 de la mañana y tardo no menos de 50 minutos en elegir la ropa que voy a ponerme para vivir ese día. Algunos días tardo más, otros días tardo menos, pero lo cierto es que todas las mañanas, me levanto para emprender una nueva batalla con el espejo.

Un espejo que sólo cumple su función, la de reflejar una imagen, la mía…

A lo largo de estos años de trabajo interno, de aprender a indagar y a observar mi interior, comprendí que no puedo enojarme con ese reflejo…

Aprendí que ese reflejo es una parte de quien soy, y que hay otra gran parte reflejada en el Alma, esa parte que define mi corazón, despierta mi conciencia y construye mi destino…

Aprendí que no sólo somos materia y forma, sino que también somos Alma, espíritu, y energía…

Aprendí que el cuerpo es el envase divino para que el Alma pueda expresarse y experimentar en el plano físico, colaborando de esta forma en mi propio proceso de evolución…

Aprendí que hay algo más en el interior de cada uno de nosotros y aun así, en muchas oportunidades, vuelvo a tropezarme con la misma piedra…

Vuelvo a caer en el terreno de la comparación, donde mi cuerpo nunca es lo suficientemente armónico, bello o perfecto porque siempre existe un cuerpo mejor…

Vuelvo a caer en la competencia con las mujeres que me rodean porque son más bellas, más perfectas o más sagradas que yo…

Vuelvo a caer en la ignorancia y en la inconsciencia de quien desprecia lo aprendido y no valora los dones que le fueron entregados…

Vuelvo a caer en el abismo de mis propias miserias…

¿Por qué somos tan hábiles para compararnos, pero no para respetarnos?

¿Por qué somos tan ingeniosos para competir pero no para admirarnos?

¿Por qué permitimos que la envidia tome protagonismo en nuestra mente, cuando somos conscientes de que es una de las principales causas que fomentan la separación y el egocentrismo?

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Sólo hay una Verdad que responde a estas preguntas…

Porque aún no aprendimos a confiar en nosotros mismos…

Porque es más fácil competir y compararnos que aprender a respetarnos y admirarnos…

Porque mal aprendimos que necesitamos criticar y menospreciar al otro para sentirnos bien con nosotros mismos, para que nuestro ego no se sienta herido, para que nuestra débil auto-estima no se vea morir frente a la comparación con otro ser humano…

¿Sólo somos un cuerpo?

¿Una cola perfecta es lo que nos define como mujeres?

¿Nuestro cuerpo es lo que nos define como seres humanos?

¿Tener las mejores lolas, el mejor pelo o las mejores piernas es todo lo que realmente somos?

¿Nuestro cuerpo es todo lo que tenemos para dar?

¿Qué va a pasar cuando nuestra piel se arrugue?

¿Cuándo nuestras caderas se ensanchen después de dar a luz?

¿Cuándo nuestro pelo se ponga blanco reflejando el paso del tiempo y la historia de una vida?

En la búsqueda desesperada de lograr una perfección estética inalcanzable, la Vida está sucediendo…

Mientras nos condenamos frente al espejo por no poder perfeccionar la imagen que nos refleja, las señales, la magia y la expresión de la creación siguen de largo sin que tengamos la capacidad de percibir su existencia…

Mientras doy vida a cada pensamiento que alimenta este tipo de actitudes, mi auto-estima se debilita y consume como una vela que se resiste a la extinción de su luz…

¿Dónde se oculta la voz del Alma mientras decidimos no respetarnos y valorarnos?

¿Dónde queda todo lo aprendido?

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¿Dónde quedan relegados nuestros sueños?

¿Dónde quedan adormecidos nuestros dones?

Y por sobre todas las cosas…

¿En dónde queda guardado el Amor?

¿Es éste el futuro que soñamos con habitar?

¿Éste es el legado que hemos de dejar a la humanidad?

Desde la indignación, el cansancio y la desesperación de un Alma que se ahoga a gritos suplicando por su libertad, imagino, sueño y anhelo una existencia libre de miserias humanas que consuman e ignoren la perfección de la belleza del Alma…

Si no somos capaces de encontrar la belleza en la imperfección que nos envuelve, nunca podremos abordar nuestros mayores potenciales…

Si logramos emerger de la superficie y penetrar en la profundidad de nuestro ser, vamos a aprender a encontrar lo sagrado en absolutamente todo lo que contenga la esencia del Alma…

Si nos desafiamos a encontrar el Amor en aquello que hoy nos separa, a encontrar la evolución en la enseñanza que el otro ha de brindarnos y descubrir y comprender la sagrada hermandad que espera por nuestra transformación…

¿Qué tipo de realidad seremos capaces de construir?

Cuando reflexiono sobre el futuro, cuando encuentro internamente el valor de proyectar mi destino, sutiles imágenes de la mujer que necesito ser, comienzan a aparecer en mi mente…

Si sueño con lograr algún día completar esa imagen, no puedo anclarme a una realidad frívola y superficial, porque quien fui, es incompatible con quien necesito ser…

Mi Alma merece la libertad que tanto tiempo lleva esperando…

Es tiempo de desenterrar y desarraigar las raíces de la baja auto-estima, la comparación, la competencia y la falta de valoración, adentrándonos en el inicio de las causas de este estancamiento…

Nuestra humanidad es hoy prisionera de la forma, sometida al dolor de sentirse eternamente inferior…

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Es tiempo de ser Almas consagradas en la búsqueda de la libertad…

Que nuestra conciencia, se convierta en el mayor ejemplo de transformación que podemos ofrecerle al mundo…

Que nuestra hermandad se convierta en el comienzo de la nueva historia que refleje el devenir de nuestro legado…

Que la aceptación humilde y consciente de nuestras mayores miserias se convierta en un sublime acto de servicio…

Por respeto a quien realmente somos…

Por entrega a quienes necesitan encontrar la luz y la conciencia del despertar de su esencia…

Por Amor a quienes nos enseñan a sembrar esperanza y cosechar la felicidad que experimentamos al ser conscientes de nuestra propia evolución…

Por fe en quienes nos están esperando en el mañana y nos conocen como un sueño ya cumplido…

Por la unión con la dimensión de lo masculino…

Por el Amor, el respeto y la hermandad que ha de nacer al fundir nuestra energía con su conciencia…

Por la naturalidad que nos purifica…

Por la voluntad que nos transforma…

Por el llamado al servicio que despierta en nuestros corazones…

Por los sueños que estamos construyendo…

Por la evolución de nuestra condición…

Almas en comunión unas con otras…

Almas hermanadas en Paz, Amor y Conciencia…

Por nuestro futuro…

Por nuestro despertar…

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La Misericordia del Amor

¿Qué es el después?

Cuando la resignación se comprende y transforma en aceptación, convirtiéndose en la lógica sagrada para la comprensión de todas las causas…

Cuando de nada nos sirve enemistarnos y nos hermanamos con la dificultad…

Cuando el dolor ya no se expresa en lágrimas ni manifestaciones del sufrimiento…

Cuando el dramatismo es un capitulo viejo de un libro que solíamos leer y hoy nos cuesta recordarlo…

Cuando el tiempo se convierte en nuestro mejor aliado y el olvido se disfruta y agradece como el mayor de los regalos que la Vida puede ofrecernos…

Cuando la soledad ya no nos sorprende y rara vez nos asusta…

Cuando naturalizamos la aventura de cada experiencia en soledad como parte cotidiana de nuestra realidad…

¿Es acaso esto resignación?

Mi corazón responde automáticamente que NO, mientras retumban en el interior de mi alma todos los sueños vinculados con el amor y mi conciencia afirma que esos sueños no murieron…

Son sueños que aún laten internamente en mí y se perciben con cada suspiro cargado de esperanza que el observador emite desde la vorágine de una nueva experiencia transformadora…

¿Es entonces aceptación?

Haz tu voluntad mas no la mía…

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La respuesta es inmediata, no puedo controlar y mucho menos manipular lo que la Vida dispone e incluso confieso que ya no quiero…

El querer como voluntad enceguecida de un ego que no se resigna a morir también tiene la impronta de una reacción añeja, inconsciente y carente de ese famoso “no sé qué” que busca estas líneas en una sutil reflexión…

¿Entonces de qué hablamos cuando ya no hablamos de resignación?

La aceptación nos enseña el poder de la redención, transformándonos en seres capaces de comprender la magia de lo que el acto de “aceptar” en sí mismo representa…

Qué ha de venir entonces, cuando la aceptación se consagra en nuestra conciencia como la contraparte de todas las emociones dañinas y agonizantes que se expresaban a través de la resignación…

¿Qué nace en nosotros cuando asimilamos la comprensión?

Cuando comprendemos que este camino sinuoso, vertiginoso y excitante es nada más y nada menos que nuestro camino…

Cuando comprendemos que nuestra historia es exactamente la historia que necesitamos vivir…

Cuando comprendemos que nuestro pasado marcó el inicio de una vida guiada por la necesidad de búsqueda y despertar…

¿Qué ha de nacer entonces después de la aceptación?

¿Qué deviene de uno mismo cuando finalmente aceptamos?

Cuando mente, alma y espíritu aceptan el legado que conlleva nuestra existencia…

Cuando el pecho aprisiona preparándose para tolerar aún más de lo que se siente capaz de tolerar…

Cuando el corazón se contrae segundos antes de expandirse para poder expresar aún más amor…

Cuando nuestro cuerpo cede y la mente se silencia…

Cuando la expresión del vacío recapitula cada una de las realidades resentidas que poco a poco se disuelven en las manos de la aceptación…

Me sumerjo en el ahogo y la fricción de mi propio resentimiento con la aceptación como mi mejor aliada, nadando en la búsqueda de la mayor liberación que mi conciencia sea capaz de comprender…

Atravieso un océano lleno de verdades ocultas y enraizadas en el núcleo enfermo de un karma que se resiste a morir sin antes ser comprendido, aceptado y trascendido, con la conciencia de un espíritu vivo y comprometido con la resurrección a una nueva realidad purificada y liberada de lo más humano que se esconde en mí…

Me siento indefensa ante el peso de la Verdad y aun así, el alma se resiste a claudicar, persistiendo en el hallazgo de la libertad…

Una liberación que se percibe a través de la manifestación interna de una desesperación expresada en términos de resistencia, enojo y rencor…

La resistencia a la aceptación y el enojo con la Verdad afianzan en mi interior la necesidad de seguir indagando en cada Verdad que se manifiesta ante mis ojos y aún no logro expresar con la Conciencia que el Alma está esperando…

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Pero haz tu voluntad, mas no la mía porque no puedo cambiar lo que el otro no tiene voluntad de cambiar…

No puedo salvar al otro de las llamas de su infierno si su necedad es encadenarse al sufrimiento arraigado de sus propias miserias…

No puedo rescatar a nadie de las redes de la violencia encarnada en la raíz de su propia esencia, si no quiere ser rescatado…

No puedo salvar la vida de quien no anhela internamente en su corazón, seguir viviendo…

No puedo seguir escondiendo el miedo a que se repita el pasado porque comprendo que no es mi voluntad, sino la suya…

Vivir o morir, es la voluntad individual de cada uno y nada podemos hacer para modificar la decisión interna de cada individuo…

Somos seres libres, decidiendo vivir o morir, en base a nuestra propia voluntad…

Somos seres individuales, dueños y protagonistas de nuestra propia vida y constructores de nuestro propio destino…

Desde la compresión y aceptación de lo que mi conciencia entiende como inaceptable, nace en mi corazón, ese Amor lacerante que da vida a la misericordia que funde mi alma con la esencia angélica de la creación…

Me ofrezco en manos de la voluntad divina y me espiritualizo en la búsqueda de la libertad de mi propia incomprensión…

Me sutilizo en el desapego de la rebeldía y me fundo en la belleza oculta de la existencia…

Me abrigo en el abrazo de la esperanza, me entrego a la voluntad de la Vida y vuelvo a nacer en mi esencia más pura, sutil y discipular…

Un renacer que sella en mi alma la esencia del amor…

Aquel Amor que nace y despierta la conciencia del servicio al mundo…

Aquel Amor desinteresado y engendrado de la misma esencia sagrada que me rescató…

Aquel Amor que siembra en mí el desafío de vivir y dar vida a cada Alma que busque hallar su propia luz…

Aquel Amor que consagra en plenitud y felicidad el privilegio de estar vivos…

Aquel Amor que renace del fuego de las cenizas de lo que fue, regalándome la oportunidad de ser hoy una eterna agradecida de poder experimentar la magia de estar viva…

Que mi Alma marque mi destino atravesando mis rincones más oscuros…

Que la Vida me guíe hacia su sagrado propósito…

Que cada uno de mis actos se conviertan en ejemplos de paz…

Que mis palabras aprendan a expresar la Misericordia del Amor…

Que el Padre de la Creación me reconozca como parte de su descendencia…

Que la Gran Madre me ilumine y bendiga con la consagración de su legado…

Que la hermandad de las Almas del mundo se manifieste y exprese en Unidad, Amor y Conciencia, despertando a la libertad que culmine con nuestra anhelada Independencia Planetaria…

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¿Quién Soy?

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Perdí la cuenta de la cantidad de veces que esa pregunta ya pasó por mi mente…

Podría responder aferrándome a todo aquello que me define desde el hacer, desde el tener, desde la prevalecencia del ego jactándome de logros conquistados por la personalidad…

Logros carentes del origen sagrado que la misma pregunta está reflejando…

¿Quién soy antes de ser todo lo que mi mente dice que soy?

¿Quién soy antes de reducirme sólo a un pensamiento?

¿Quién soy antes de auto-convencerme de una idea impuesta por un determinado tipo de creencia construida sobre mí misma?

¿Soy este cuerpo? ¿Soy esta forma? ¿Soy este pensamiento?

Respuestas superficiales que se identifican con lo creído sin indagar en aquello que se esconde en la intimidad de mi corazón…

La constante identificación con la materia desde la visión superficial de una lógica humana que acumula miserias milenarias en el núcleo conciencial de la humanidad….

¿Quién soy?

Esta pregunta me hace sentir vulnerable…

Se fragiliza mi interior y se desnuda mi alma al despojarme poco a poco, de las eternas banalidades de la mente frente al peso de la Verdad que se auspicia en esta reflexión…

La vulnerabilidad de la transparencia y la autenticidad de la naturalidad son sagradas cualidades que mi alma busca y persigue prácticamente sin descanso…

Una búsqueda que desata un nuevo duelo entre la integridad de un alma que intenta atesorar aquellos valores que han de evolucionarla y una personalidad acostumbrada a esquivarlos…

El hábito de una vida transitada con la falsa protección de un ego oxidado que alimenta y engendra miserias que se enquistan en el surco de mi personalidad….

Una eterna batalla entre lo que soy y lo que necesito ser…

Entre lo que comprendo y lo que realmente es…

Entre la opresión histórica del alma encadenada a procesos agotados y consumidos por su constante repetición y el utópico anhelo de libertad…

Desconocida e indescriptible libertad que se desdibuja con cada acto y pensamiento absurdo que borran y empañan la visión del observador…

Una libertad que se percibe en el alma, se intuye en el corazón pero se disipa en la dualidad de la mente…

¿Puede la mente comprender la libertad?

¿Puede la mente liberarse de arquetipos y paradigmas?

¿Puede la mente liberarnos de supuestos ideales y frívolas creencias consumidas por ritos y conceptos que construyen y fortalecen nuevas estructuras mentales?

Estructuras cuyo único fin es orientar y orquestar nuestra vida a la falta total de conciencia y evolución…

Identificarnos con lógicas masivas que seducen en forma efímera y fluctuante nuestra personalidad, fragmentándonos y disociando nuestro interior, nos adormece aún más en la sagrada búsqueda del despertar de nuestra conciencia…

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¿Podemos experimentar lo desconocido? ¿Lo nuevo y lo increado?

¿Podemos ser los constructores de un mañana que aún no se haya escrito?

¿Puede nuestra mente liberarse de la dualidad?

¿Puede nuestra conciencia desandar el laberinto de ideas preseteadas que habitan en nuestra mente de forma autónoma e inconsciente?

Estamos cautivos de la dualidad y nos sometemos a pensamientos infundados que arrastran nuestra realidad a la penumbra de una existencia vacía, adormecida y condenada a la soledad más hiriente que podemos experimentar…

La soledad que nos genera el desconocimiento de nuestra propia esencia…

La soledad como el enemigo íntimo más poderoso que la mente es capaz de construir…

La soledad interpretada como sinónimo de imperfección…

La soledad expresada como la carencia de un ser que se entiende incompleto…

La soledad, vital y autónoma, que se alimenta de la auto-estima boicoteada por su propia condena…

La soledad es el reflejo más perfecto de nuestros miedos e inseguridades…

Miedos que sentencian, paralizan y condenan nuestra existencia a un eterno escape que sólo tiene por resultado volver a enfrentarnos con todo aquello que alguna vez quisimos negar, ignorar u olvidar…

Miedos naturalizados e incorporados en nuestra mente en donde, huir de ellos, es parte de nuestra realidad cotidiana…

Huimos de nuestros miedos, de nuestras inseguridades y nos refugiamos en todo aquello que nos proteja e impida enfrentarlos…

Cada instante en el que el miedo nos domina, nos encadenamos aún más a los designios de la mente, aferrándonos a criterios y paradigmas que ahogan el alma y nos quitan poco a poco la visión de cada uno de nuestros sueños y anhelos más sagrados…

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El miedo es el gran tomador de nuestro anhelo de libertad…

Mis miedos me adormecen y me aíslan del mundo…

Me identifico con cada uno de mis miedos y me convierto en una interminable vorágine de pensamientos que se expresan desde la desesperación y el desconsuelo de la interpretación confusa de una realidad que me consume en el intento de tolerarla…

Atravieso un mismo camino ya gastado y obsoleto, esquivando las mismas dificultades añejas que se cristalizan en un interminable presente y condicionan el futuro potencial…

Me pierdo en una constante agonía que enceguece la voluntad del alma, invadida de cada emoción que nace en la turbulencia de la mente…

Emociones que construyen realidades autónomas que se entretejen desde la prepotencia de un ego frustrado que se exilia con la fallida intención de subsistir…

Dominada por el poder de la mente y aturdida por emociones desbordadas, una bocanada de aire en plena fricción me recuerda una vez más la misma pregunta que dio origen a esta reflexión…

¿Quién soy…?

¿Quién soy antes de ser un puñado de ideas y emociones sin sentido?

¿Quién soy antes de creer y habitar cada uno de mis miedos?

¿Quién soy antes de huir de mí misma y por qué estoy huyendo?

Porque tengo miedo…

Miedo a fracasar en la búsqueda de la felicidad…

Miedo a que mis sueños sean sólo únicamente sueños…

Miedo a perderme entre la realidad meramente humana y la aspiración de alcanzar un ideal divino…

Miedo a una soledad en la que no termino de encontrarme…

Cuanto más sola me siento, me alejo cada vez más de la posibilidad de re-encontrarme con quien realmente soy…

Y aun así, en la materialización de cada uno de mis miedos, en la comprensión de mis más grandes miserias, vuelve a nacer en mi corazón un profundo anhelo de libertad, porque quien soy, emerge de la dualidad y se funde con la esencia del buscador…

Un eterno observador de mi propia esencia…

El buscador que se sumerge en las profundidades de uno mismo, en el espiral infinito de la auto-observación donde cada ciclo se descubre como un nuevo y profundo nivel de indagación en nuestro propio ser…

El valiente buscador nuevamente se expone y enfrenta a la incertidumbre del abismo de la soledad con uno mismo, anhelando descubrir la comprensión de sus causas más profundas…

Causas eternas y milenarias que darán propósito e inspiración a su existencia….

El buscador que se desafía a sí mismo en búsqueda de la Verdad que ilumine su sagrado camino hacia la evolución…

La Verdad que ha de ponernos frente a frente con aquello oculto que escondemos de nosotros mismos…

El miedo que nos genera encontrarnos despojados del ego y desnudos ante la inmensidad del Alma…

Quien soy entonces sino un alma anhelando su libertad, batallando con un ego que protege aquello que indefectiblemente ha de morir para que, quien soy en verdad, pueda renacer en mí…

Lo cierto es que soy ese ego que teme morir…

Soy ese miedo que paraliza cada sueño que habita en mi corazón…

Y también soy ese sueño que mantiene viva la llama de la esperanza…

Soy ese potencial, soy ese eterno buscador que mora en el corazón de las Almas del mundo…

Soy esa Alma que anhela volar en alas de su libertad, consciente de su propio potencial…

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Una libertad que sólo puede ser comprendida desde la incondicionalidad y perpetuidad del alma…

Un pacto único e inquebrantable entre las falencias de nuestra personalidad y el potencial futuro de un alma que persigue su despertar…

Una promesa de transformación sellada en el corazón con el fuego eterno del espíritu que remite al origen mismo de nuestra creación…

Un compromiso eterno que nos evoca, motiva y despierta a reencontrar en nuestro interior, aquellos valientes buscadores de la Verdad…

Una Verdad que ha de trascendernos, obrando y sirviendo a las almas futuras que nazcan conscientes de nuestro propio origen divino…

Observarnos, buscarnos y enfrentarnos al cambio para conocernos, descubrirnos y reencontrarnos…

No existe afuera, no existen otros, no existen creencias, criterios o supuestos que puedan definirnos excepto la comprensión interna de nuestra propia existencia…

Depende de cada uno de nosotros, de nuestra propia búsqueda y observación, comprender quien realmente somos…

Cuando la integridad y la voluntad del alma sean superiores al miedo…

Cuando ya no existan temores y la voz del corazón se exprese en conciencia y libertad….

Cuando la soledad sea el camino para presentir el Amor y la Unidad de la Vida…

Cuando la vulnerabilidad sea comprendida con templanza y humildad…

Cuando la sensibilidad se convierta en compasión y servicio…

Cuando las formas sean meramente sólo formas…

Cuando el pasado sea un sagrado ejemplo de redención…

Cuando el presente refleje una profunda necesidad de transformación y despertar…

Cuando el futuro sea la consumación del sueño más perfecto que el mundo sea capaz de diseñar…

Cuando seamos conscientes que la semilla del Amor, la Libertad y la Esperanza yace en la intimidad de nuestros corazones, esperándonos…

Cuando la divinidad de las Almas del mundo sea la expresión de nuestra propia evolución…

Cuando seamos uno, cuando volvamos al origen, cuando nos reencontremos con la esencia de la creación…

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Re-encuentro

Empezó siendo un resfrío, una simple reacción alérgica como siempre me pasa cuando cambia el clima bruscamente. Me levanté medio congestionada pero de todas maneras fui a trabajar. Venía de varias semanas donde la actividad concreta se estaba robando toda mi atención y tanto protagonismo puesto en el trabajo atentaba contra el equilibrio natural y necesario para llevar una vida en armonía.

Empezó siendo un día más, un viernes más y reflexionando con atención, comprendo que el simple hecho de vivir ese día como sólo un día más, habla de la inconciencia y desatención en la que me encontraba y consecuentemente, durante la noche del viernes, mi cuerpo dijo basta…

Durante la madrugada subió la fiebre, dando comienzo a una interminable caravana de síntomas y diagnósticos que sólo reflejaban el nivel de desconexión que estaba experimentando.

El primer médico que me vio me dijo que tenía faringitis. Me dio antibióticos y me pidió que haga reposo, pero como la fiebre no se iba y la tos empeoraba, me vio un segundo médico dos días después. Me dio más remedios y me dijo que siguiera en reposo, que ya se me iba a pasar, pero no fue así…

Después de estar durante cuatro días en cama sin mejorar, volví a la oficina. Tenía que dar una presentación y necesitaba ir a trabajar para poder estar preparada. Ya sentada en la sala de reuniones, todos los ojos estaban puestos en mí porque me tocaba hablar y lo único que podía pensar era que la fiebre no me llevara al desmayo. Realmente no me sentía nada bien…

Al salir de la reunión, ya por la tarde, me agarró un ataque de tos que no podía controlar.

Era tal la tos que tenía y el esfuerzo que hacía para respirar que ya me dolía todo el cuerpo. Después de cuatro horas de intentos fallidos por dejar de toser, me subí a un taxi, rumbo a la clínica.

Luego de una serie de estudios en la guardia, la doctora que me revisó, vio mis radiografías y me dijo que tenía totalmente cerrados los bronquios, que la tos representaba el esfuerzo que el cuerpo hacía para poder respirar. Estuve dos horas más en la guardia, en donde me aplicaron aceleradores para que los bronquios se abran y permitan el ingreso del aire.

Volví a casa con la bolsita de Farmacity llena de una nueva batería de remedios que iban a ayudarme a respirar y a sanar. Pasé tres días más en cama, en esas condiciones, ayudando con medicamentos a mi cuerpo para que pueda volver a respirar…

Me ahogué…

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Me ahogué en el mar de mis emociones…

Me caí al agua y me cansé de nadar…

Me entregué y en consecuencia, me fui hundiendo hasta llegar al fondo del mar…

Y a medida que las emociones me envolvían en su oleaje, la voz del alma se hacía cada vez más imperceptible…

Me entregué a la tristeza por no reconocer la verdad de mi realidad…

Me entregué al sufrimiento por no trascender el capricho del deseo y el querer…

Me entregué a la vergüenza por no aceptar ser quien soy…

Me entregué a la desidia por desprecio a lo que veía…

Me entregué al rechazo, al enojo y a la negación…

Me entregué al abismo de la mente para que manipulara mi realidad sin interferencias de la conciencia…

Me entregué a mi propia oscuridad y me fundí con la dificultad…

No había lugar para el discernimiento y el observador estaba totalmente desterrado.

No quería observarme, no quería tomar conciencia de lo que estaba sucediendo y todo se fue convirtiendo en esa realidad oscura que mi mente estaba imaginando.

Estuve días enteros tirada en la cama sin hacer el más mínimo intento por levantarme.

Desayunaba, almorzaba y cenaba en la cama, convirtiendo mi habitación en una prolongación de la cocina.

Sólo salía de la cama para ir al baño y en ese trayecto, cada vez que me miraba al espejo, mi mente gestaba pensamientos tan dañinos que aún ahora me duele volver a expresar.

Me dolía todo el cuerpo y sin duda la bronquitis sólo era la manifestación física de una incomprensión emocional que estaba contaminando todo mi interior…

Sabía que necesitaba pedir ayuda, pero no me animaba, era tan grande la desconexión y el vacío que no sabía cómo expresar lo que me estaba pasando…

Entre la angustia, la duda y el dolor físico, no tuve la voluntad de hacer el esfuerzo de tomar conciencia y tampoco podía encontrar un solo hecho concreto que justificara mínimamente el haberme entregado a tal estado…

Pero una vez más, la compasión de la vida, vino a rescatarme de los rincones más densos y oscuros de mi misma, penetrando la rigidez de mi mente e iluminando el camino hacia el ascenso de la mano de la conciencia y la visión del Maestro.

Su visión ayudándome a comprender la verdad expuesta ante mis ojos, dándome nuevamente la posibilidad de trascender mis dificultades…

Y, finalmente, es la verdad de la que tanto hui, la conciencia que ha de darme la salida…

Sólo atravesando mi propia verdad voy a lograr descubrir la realidad que se esconde atrás de lo creado y creído por mi mente…

Una Verdad que me recuerda que tengo miedo a la soledad y tengo miedo a estar sola…

Es un miedo que tiene distintas muletillas pero que de una u otra forma, construye argumentos sólidos en mi mente que me adentran aún más en la emoción que la soledad me genera.

Construí una vida de creencias en función de esos pensamientos y desarraigarlos de mi mente, es mi mayor desafío…

Me da vergüenza reconocer que tengo más de 30 años y nunca estuve de novia…

Soy consciente de la frivolidad y la falta de contenido que tiene esta frase, pero mentiría si no aceptara que esta idea taladra mis pensamientos con mucha fuerza e intensidad…

Un paradigma social, años de creencias inconscientes e infundadas, supuestos arquetipos de felicidad, el deseo de lo desconocido y la necesidad superficial de llenar espacios vacíos de mi propia vida, se convirtieron en argumentos mentales contundentes que dan absurdo pero real sentido a mi vergüenza.

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Una vergüenza que refleja las múltiples caras del ego, las falencias de mi personalidad…

Una vergüenza que me hace condenar el paso del tiempo y me lleva al conflicto conmigo misma por interpretar que cada relación vivida en el pasado es el reflejo y el resultado de mi propio fracaso.

Un pasado en donde encuentro relaciones de mil formas diferentes pero que ninguna logra satisfacer el deseo de mi mente.

Relaciones donde me sentí tan enamorada como un adolescente que comienza a descubrir el amor en un primer beso pero su realidad distaba mucho de la magnificencia de mis emociones…

Relaciones donde lo platónico se apoderaba con fuerza de todo mi ser y me entregaba al vacío de la ilusión sumergida en una expectante y eterna utopía…

Relaciones donde la dificultad con mi cuerpo supo destruir todo incluso antes de poder comenzar a construir…

Relaciones donde no estaba permitido expresar el amor y la adrenalina de ese fugaz instante de conexión con el otro, encarnaban en mí, todo el deseo que mi cuerpo era capaz de expresar….

Relaciones eternas que sólo duraron una noche y relaciones sutiles que tuvieron el don de perdurar a lo largo del tiempo….

Relaciones sincrónicas donde el momento es causalmente inexacto…

Relaciones pasionales, inconscientes e instintivas…

Relaciones mezquinas y de entrega desmedida…

Fui condenando cada una de estas relaciones y el único resultado al que supe llegar desde la condena y el dramatismo por no tener lo que quiero, fue volver a estar cara a cara con el dolor y el sufrimiento.

La habilidad de mi mente interpreta estas relaciones como fracasos directamente vinculados a la imperfección de mi cuerpo.

Ser gorda se convirtió en la mayor excusa para condenar y justificar mi soledad…

Un enfoque exacerbado en el plano físico, un ojo crítico y sentenciante y una auto-estima que no encuentra paz, dieron alimento a mi mente para auto-convencerme de esta idea…

Anclada en este tipo de pensamientos, me encuentro presa de una realidad auto-destructiva que estoy eligiendo construir y habitar…

Estoy sola porque estoy gorda…

Estoy gorda porque estoy sola…

Lo cierto es que en ese macabro juego mental, nada tiene sentido y la desidia me arrastra a un día a día que se vuelve insignificante…

Me entrego a los recuerdos del pasado y vienen a buscarme viejos miedos que la mente supo esconder tras la idea de una sutil transmutación…

La sensación de abandono y la falta de respeto por la vida convierten a la soledad en mi mayor enemigo…

Abrumada de miedos, emociones y pensamientos inconscientes y carentes de luz, la Vida sucede mientras me encuentro encerrada en las paredes de la rebeldía, el capricho, el ego y el dramatismo.

Pero esto es lo asombroso del poder de la Vida…

En plena agonía emocional, la luz de la Conciencia del Alma, penetra en mi mente para rescatarme, rompiendo las cadenas de opresión que sometían al observador a la negación y el silencio…

Una luz que expone y expresa la Verdad como el único camino y el principal propósito de esta experiencia…

Aquella Verdad que nos define y desnuda frente a los ojos del mundo…

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Una Verdad que representa el pasaporte a la libertad de cada uno de los miedos que fueron expuestos y la oportunidad de renacer a una vida llena de inspiración, sueños y conciencia.

Hace muchos años que vivo sola y recién ahora, después de esta experiencia, estoy aprendiendo a convivir conmigo misma. Todos los días, se resignifica en mi corazón, la soledad que condené y negué durante tanto tiempo…

Estoy descubriendo la belleza de lo simple, expresada en la sutileza del orden que mi vida necesita…

Poner la mesa para compartirla conmigo…

Desayunar, almorzar y cenar en el living de la casa y no en la cama…

Llenar la heladera de comida y cocinar para mí…

Cambiar las lamparitas quemadas…

En total, puse 17 lamparitas nuevas y hoy puedo decir que mi casa tiene 17 veces más luz que la que tuvo durante todos estos años.

Cada lamparita arrebatándole un porcentaje de desidia al pasado…

Estoy aprendiendo por primera vez a vivir sola…

Estoy aprendiendo por primera vez a estar conmigo…

Aprender a verme al espejo con 17 veces más luz que antes…

Recorrer mi cuerpo consciente de que me estoy perdonando con cada momento de intimidad que me regalo…

Tocarme con el sagrado placer de transformar el rechazo que sentía, en agradecimiento por la oportunidad de volver a descubrirme…

Que cada orgasmo me acerque a la libertad de mis miedos y que la síntesis de la esencia creada sea la impronta del aprendizaje en mi conciencia…

Reconocer y aceptar mi verdad por primera vez, me para frente al incierto abismo de una nueva realidad purificada, donde las posibilidades se vuelven un nuevo océano por transitar…

Este proceso me ayudó a comprender que no puedo vivir más una vida en los términos que mi mente reclama.

Sólo la voluntad del alma me puede guiar en la construcción de esta nueva vida que día a día se forja internamente, plasmando su creación en cada pequeño acto cotidiano.

Durante muchos años me escondí atrás de excusas, emociones y justificaciones huyendo de la Verdad que hoy me ilumina…

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La necesidad imperiosa de la personalidad de vivir un amor superficial que se amolde a lo normal y lo común y el deseo de estar acompañada, me desvincularon de la verdadera Conciencia del Amor.

Pero el Amor no puede expresarse en los términos humanos del capricho irracional…

Me auto-convencí de que estaba buscando amor, cuando en realidad sólo quería satisfacer el deseo posesivo de mi personalidad y su demandante reclamo de ser amada.

Una posesión que no tolera ni acepta la Verdad de su soledad…

Una posesión que sufre y se enoja porque no le es permitido poseer…

Fue tan grande el capricho que me olvidé de amar cada instante que viví acompañada…

Aprender a Amar es un gran desafío por transitar…

Hoy sí puedo comprender que las relaciones del pasado no reflejan ningún fracaso, sólo representan lo que necesariamente tuve que experimentar para llegar a este punto de verdad en mi realidad…

Una verdad que me transforma y me libera de la voluntad del ego, entregándome a los pies del alma…

Siento que algo muere en mí y aun así mi corazón desborda de esperanza…

Que este proceso limpie mi pasado de lo oculto y lo negado…

Que mi mente aprenda a construir respetando y valorando la sagrada visión del alma…

Que la soledad me envuelva en momentos mágicos de creación, amor y comprensión…

Que mis ojos aprendan a distinguir el Amor en todas sus expresiones…

Que la dimensión de lo masculino perdone y redima mi inconsciencia…

Que mi alma nunca se resigne y siempre encuentre la forma de renacer en mi interior…

Que mi cuerpo sea la expresión del éxtasis que me une con la dimensión de lo femenino…

Que mi casa este siempre llena de luz, sin temor ni miedo a lo que ese caudal de luz es capaz de iluminar…

Que la impronta de lo aprendido, deje su huella eterna en mi alma y que la voluntad de creer en el Amor no se extinga nunca en mi corazón…

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Del fuego al Amor

He conocido el fuego…

He conocido el fuego en varias de sus múltiples caras…

El fuego que quema…

Ese fuego que toma control absoluto de nuestras emociones y nos dispara a reacciones que no podemos dominar y actúan en libertad, más allá de nuestra propia voluntad…

El fuego que reacciona desde el ego, desde el dolor, desde el conflicto y se funde con cada uno de ellos…

El fuego que satisface al ego para que éste no se vea afectado y nada ni nadie atente contra su frágil auto-estima…

El fuego que nace desde el dolor, desde la herida abierta, buscando su propio resarcimiento, anhelando encontrar un consuelo absurdo ante una realidad que no puede tolerar…

El fuego que despierta el conflicto, nutriéndose de él, fomentando e incrementando un problema, en vez de apelar a resolverlo conscientemente…

Pero también he conocido el fuego que enciende, motiva e inspira frente a cada proceso y experiencia…

El fuego que conecta mi esencia con la propia creación, obrando como el medio para expresarnos con la certeza y la convicción que este tipo de fuego es capaz de despertar…

El fuego que incrementa el estoicismo y abre las puertas de la posibilidad con su gran poder…

El mismo fuego que puede iluminar el camino que necesito transitar para transcender la dificultad de mi propia falta de fe…

El fuego que quema las miserias y prepara el terreno para derramar sobre tierra nueva, toda la conciencia que el alma sea capaz de transmitirnos…

El fuego que purifica…

Ese fuego sagrado que puede expresarse como la misma esencia crística que mora en nuestro interior, conectándonos con nuestro ser más sagrado, trascendiendo nuestra humanidad para guiar nuestra conciencia a la divinidad adormecida de nuestra propia condición, sembrando en nuestro corazón la semilla del potencial latente por emerger…

El fuego es parte de mi propia esencia…Imagen relacionada

No puedo condenar su existencia porque sería condenar mi propia condición….

He conocido el fuego en varias de sus facetas, adentrándome en cada una de sus expresiones…

He condenado su vida por miedo a reconocerlo como parte de la mía…

Supe reconocer el fuego que despierta en mí para colaborar con mi crecimiento, para transitar el camino de la búsqueda de la luz y la evolución, como así también supe negar e ignorar aquel fuego que nace desde el instinto, el deseo y la pasión…

He conocido el fuego en términos de la pasión perdida en las manos de la inconsciencia e instintividad, donde sólo el placer por el placer mismo se quema en experiencias, actos y gestos que se consumen tan rápido con una ínfima bocanada de aire que no llego valorar…

He conocido el fuego desde la sensualidad, fundido en un deseo eterno, entrelazándome en redes que me cautivan hasta agotar la voluntad de experimentarlo…

He conocido el fuego que nace desde el sentimiento, donde un abrazo y una caricia alcanzan para despertarme al instinto incontenible que toma control de mi condición y una vez más, sólo la satisfacción del deseo inconsciente ha de darme la salida a tanta intensidad…

Soy ese fuego que me convierte en ese alguien capaz, valiente y perseverante y también

soy ese alguien que se pierde en el abismo del deseo y del placer experimentando el fuego que nubla la visión, niega la conciencia y desconoce el rumbo de cada propósito…

Ese fuego que se pierde en el brillo de la esencia sin llegar a comprender lo que la esencia en sí misma es…

Ese fuego que consume la conciencia…

Ese fuego que se deslumbra ante la magia de lo nuevo y excitante y se extingue con la misma facilidad con la que vuelve a nacer ante cada nueva experiencia…

Cuando indagamos en nuestro interior…

Cuando la observación de lo que realmente somos es una constante…

Cuando el hábito de descubrirnos es una necesidad latente en cada segundo de nuestra vida, la conciencia que nos rodea, abre las puertas del entendimiento y la aceptación…

Desde la misma observación que reconoce en mí el fuego…

Desde el reconocer internamente en mí cada experiencia vivida bajo la lógica de un fuego instintivo y pasional, también nace una nueva búsqueda de Conciencia y de Verdad…

Un nuevo nivel de transformación, una nueva experiencia por descubrir, comenzando por un nuevo nivel de aceptación…

Aceptar que conozco el fuego, pero que aún no me he permitido conocer el Amor…

Cada proceso, cada experiencia, cada encuentro fundido de la intensidad, el placer y el deseo que nacen desde las mismas entrañas del fuego, fueron carentes y vacíos de la nota sagrada que el Amor en sí mismo representa…

Hoy se vuelve el Amor un gran misterio por descubrir…

Aun en aquellos momentos en donde me auto-convencía de que estaba amando, reconozco que no fue así, sólo me encontraba ante la expectativa de sentirme amada…

Una expectativa llena de escepticismo, especulación y mezquindad…

Esperaba recibir aquello que yo misma no estaba dispuesta a dar…

Sin duda el auto-engaño de la mente, complacida en términos de placer, obró para enquistar en mí un auto-convencimiento absurdo de plenitud y bienestar…

Pero en realidad, ese banal conformismo supo trabajar ágilmente para ignorar aquellos sueños íntimos y profundos que buscaban creer y conocer el Amor de una forma mucho más intensa de lo que yo misma era capaz de tolerar…

Hice del conformismo una rutina donde una realidad de fuego, disociada y fragmentada del Amor, era suficiente…

Si no estamos atentos a descubrirnos y conocernos, si nos permitimos sostener toda nuestra realidad basándonos en pensamientos absurdos o emociones desenfrenadas, podemos vivir una vida entera, ignorando nuestros propios sueños y anhelos más profundos….

Sin el susurro constante de la voz del alma, sin la conciencia de una enseñanza que todos los días me ayuda a descubrirme, sin observar e indagar atentamente en las profundidades de mi propio ser, podría pasarme la vida entera, sin conocer el Amor…

A tal punto negué su existencia que ahora, desde la conciencia y la aceptación de lo hecho, rediseñar un sueño postergado y dormido, se siente casi como un nuevo despertar…

Tal como experimentamos aquel primer Amor adolescente, hoy me encuentro ante el abismo de lo nuevo, percibiendo esas dudas y temores que la sola idea de estar frente a frente ante los ojos del Amor, logra movilizarme el mundo entero…

Donde todo tiene sentido…

Donde el tiempo se detiene…

Donde el descubrirte en los ojos del otro, es descubrirse a uno mismo…

Donde cada caricia, cada abrazo y cada beso se resignifican y renacen en cada encuentro…

Donde el compromiso de lealtad y entrega trascienden nuestra propia vida y se funden en los términos de la eternidad…

Confieso que amar, me llena de miedo pero aún más miedo me da, la idea de ser correspondida…

Es un miedo que se expresa en timidez y vergüenza…

Pero sé que la Conciencia del Amor ha de rescatarme de mis propias falencias…

Creo en el Amor…

Creo en ese Amor que alguna vez soñé pero que no tuve el valor de perseguir y conquistar…

Creo en ese Amor que me complementa…

En ese Amor que me desafía, afianza y define…

En ese Amor que me nutre, enciende y despierta…

Un Amor que enciende aquel fuego que aún me queda por descubrir…

El fuego que nace del Amor eterno, del amor incondicional, del amor consciente…

El fuego que se funde con cada molécula de Amor que sea capaz de entregar y expresar…

El fuego que es en esencia, el mismo Amor…

El Amor que es expresado en los términos de la intensidad que el mismo fuego es capaz de despertar…

Hoy vuelvo a soñar con ese Amor…

Hoy vuelvo a creer que es posible…

Hoy expreso con humildad e inocencia que sueño con vivir y experimentar ese Amor…

Tan humano y tan divino como mis ojos sean capaces de concebirlo…

Hoy te busco…

Hoy te espero…

Hoy sueño con encontrarte…

Hoy creo que donde quiera que estés, la Vida con su infinita magia y poder, nos va a ayudar a encontrarnos…

Que el fuego del Amor inconsumible y eterno, una nuestras Almas en la sagrada y mágica oportunidad de descubrir tu existencia…

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