Si amas a alguien, déjalo libre…

Libre para amar sin las restricciones de nuestra mente…

Libre de los surcos y paradigmas a los que respondemos de forma inconsciente…

Libre de la reducida concepción del ser humano acerca del amor…

Estamos acostumbrados a confundir la idea de amar con el concepto de querer y desde esta lógica errada, entablamos todas las relaciones de nuestra vida.

Así es como generamos vínculos basados en una constante negociación de entrega y recepción de cariño, especulando con la medida o el porcentaje de amor que el otro sea capaz de entregarnos.

En todos los ámbitos de nuestra vida encontramos la seguridad en la posesión…

Poseer dinero, poder, personas, cosas materiales…poseer3

Cotidianamente buscamos poseer todo lo que nos permita alcanzar un supuesto bienestar y llegar a realizarnos como personas…

Somos en base a lo que tenemos…

Somos, en tanto y en cuanto, tengamos todo lo que el sistema social nos indica que debemos tener para ser considerados individuos completos.

Debemos tener dinero para que nos respeten…

Necesitamos títulos académicos para poder crecer profesionalmente…

Queremos tener poder para poder complacer todos nuestros deseos y caprichos…

Nos conviene tener todo lo que nos sea posible, porque si una persona posee menos que otra, es considerada inferior…

Vivimos en un mundo que se maneja bajo la lógica de la posesión y desde muy temprana edad nos enseñan que cuanto más tengamos, cuanto más poseamos, mejores seremos…

Tendremos más poder y seremos más felices, siempre y cuando, lleguemos a cumplir con el arquetipo socialmente aceptado de persona completa y realizada que muy efectivamente aprendimos e incorporamos a nuestra vida cotidiana…

Buscamos cumplir con un estándar establecido y perseguimos constantemente metas superficiales que nos hacen sentir cada vez más vacíos, incrementando y exponenciando nuestros deseos egocéntricos de posesión de absolutamente todo lo que nos sea posible tener…

Queremos, poseemos, pero somos incapaces de amar…

Somos incapaces de vivenciar el amor porque amar al otro conscientemente, nos compromete con la entrega absoluta e incondicional de todo lo que realmente somos…

dar amorEs una entrega que nace desde lo más puro del corazón y que nos trasciende de forma física, mental y emocional.

Es la entrega de un alma hacia otra, que proviene desde el lugar más íntimo de cada individuo, la entrega más sagrada que puede existir…

Amar dando sin especular, entregándonos…

Amar ofreciendo nuestra esencia más pura, tal y como somos, libres de supuestos y apariencias…

Pero desconocemos este amor porque nuestra mente es constantemente invadida por pensamientos e ideas relacionados a la duda y al temor que este tipo de experiencias puede llegar a despertarnos…

Pero en ese instante en que nos permitimos experimentar este tipo de amor, libres de todo hábito relacionado a la posesión, nos entregamos a la experiencia de conocer un amor nuevo y verdadero, diferente a lo que estamos acostumbrados…

Al presentir ese nuevo mundo, entramos en la dualidad de la mente entre lo que nuestra personalidad expresa y la voz del alma que nos invita a continuar descubriendo todo lo que ella tiene para revelarnos…

Desde la personalidad, nuestro ego siente miedo al sentirse expuesto y en consecuencia, empezamos a sentir miedo al abandono, al olvido o la soledad…

Miedo a que no nos quieran tanto como nosotros queremos…

Miedo a que nos rechacen, miedo a quedarnos solos…

El ego representa todo lo que caracteriza nuestra esencia más humana y es el resultado de cada actitud posesiva que nos permitimos tener en la absurda competencia por salir victoriosos de cada relación que experimentamos en el transcurso de nuestra vida.

Desde la visión del alma, todo en nuestra vida comienza a transformarse convirtiendo al amor en una verdadera fuente de sabiduría que nutre y completa nuestra vida de forma sagrada y trascendente…

Solo la conciencia con la que decidamos experimentar nuestra vida ha de darnos la salida a la dualidad entre el alma y nuestra personalidad…

Ese es hoy nuestro mayor desafío…

Que nuestra conciencia despierte la voluntad de nuestro corazón para convertimos en seres dispuestos a amar de forma realmente incondicional…

Que nuestra personalidad se arrodille a los pies del alma que marca nuestro rumbo en busca de nuestra sagrada transformación…

Que nuestra vida ya no sea guiada por una personalidad egocéntrica que negocia y especula con el amor y empecemos a experimentar una vida donde el alma ilumina paso a paso, el camino que necesita transitar y experimentar…

Que nuestro ego se transforme en servicio para la evolución del alma…

Que la posesión ya no tenga vida en nuestro interior, convirtiéndonos en individuos conscientes, experimentando el amor bajo la esencia de libertad…

Sólo cuando la posesión delegue su lugar a la libertad, nuestro querer podrá realmente convertirse en amar…

Libres de relaciones fomentadas por la lógica del ego…

Libres para comprender, aceptar y abordar el amor desde la perspectiva del alma…amor_eterno

Libres para vivenciar un amor distinto, puro y trascendente donde cada experiencia refleje un compromiso de respeto y amor asumido entre almas…

Libres para entregar todo aquello que podemos dar, incluyendo en nuestro corazón a cada ser humano que la vida ponga en nuestro camino…

Libres para vivir un amor que trasciende el tiempo, donde el compromiso de amar al otro, tiene como único propósito, alcanzar la eternidad…

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El Miedo a la Soledad…

Ese silencio frío, donde cada uno de mis pensamientos retumba en mi mente, penetrando en un vacío cada vez más profundo…

Un silencio externo que se experimenta como un grito ahogado que incrementa ese miedo, cristalizando internamente aquellas emociones que a simple vista se apoderan con fuerza de mi realidad…

El miedo a estar sola funciona como un mecanismo de justificación donde cada enojo o angustia encuentran su razón de ser para perdurar en un estado que sólo tiene como objetivo, echar por tierra toda la conciencia que forma y da sentido a mi vida.

El miedo a la soledad es enemigo del cambio y huye a la transformación…

Este miedo nos invade y nos amenaza a tal punto que perdemos nuestra capacidad de observarnos miedo_soledadconscientemente.

El miedo a la soledad es una emoción que alimenta y da vida a cada uno de nuestros temores, sembrando dudas, inseguridades, tristeza y rencor.

Es un miedo que nos somete y nos condena a un eterno estancamiento…

Cuando nuestra realidad es gobernada por este miedo, nuestra vida se consume intentando huir de el…

Huimos de nosotros mismos y nos escapamos del desafío de trascender humilde y conscientemente el miedo a la soledad…

Dejamos que nuestra realidad sea consumida por ese miedo y nos convertimos en seres temerosos, capaces de someterse a cualquier tipo de experiencia que nos permita escaparnos de la soledad.

Es mas fácil temer a la soledad que aceptarla y desafiarnos a comprenderla y trascenderla…

La soledad es un estado, un momento que hemos de experimentar para profundizar nuestra relación con el alma, invitándonos a conocer cada rincón de nuestro interior…

La soledad tiene una causa, una razón que auspicia un encuentro con nosotros mismos…

La vida nos desafía a aceptar la soledad y sólo desde una genuina y verdadera aceptación, podremos trascenderla sin dudas ni temores.

Solo en compañía de mi soledad descubro aquellos aspectos de mi personalidad que buscan luz y transformación…

En soledad podemos aprender a discernir y tomar conciencia de las emociones que toman entidad en nuestra vida, fomentando un absurdo y constante sufrimiento.

La soledad, como cada una de las experiencias que vivimos, tiene una causa y será nuestra responsabilidad descubrir aquel aprendizaje que nos está esperando con este desafío.

Solo al emerger y liberarnos del miedo a estar solos, podremos comprender que es justamente en soledad donde los grandes secretos de nuestra existencia son y serán revelados…

soñar

En soledad nos conocemos, nos descubrimos y nos conectamos con aquella sutil realidad que auspician el alma, los maestros y la vida…

En soledad, se diseñan y comienzan a crear cada uno de nuestros sueños…

Si transitamos en paz y armonía la soledad, con la certeza y la convicción del alma, no existirán miedos que puedas corrernos del camino de la transformación y nada podrá atentar contra la íntegra búsqueda de nuestra sagrada evolución.

Solo así, la soledad ha de convertirse en el canal a través del cual se transforme y resignifique nuestra humana compresión de la vida.

En soledad entramos en comunión con la luz y el amor de la creación que trascienden nuestra comprensión de espacio y tiempo.

La soledad deja su impronta marcada en nuestro interior porque nos permite descubrir nuestros dones, nuestras virtudes y aquello que represente la más sagrado que cada alma tiene para dar y servir al mundo.

Conocernos y aprender a aceptarnos en soledad, transformando nuestras dificultades y descubriendo nuestros dones, nos prepara con humildad, para que aprendamos a fundir nuestra vida con aquellos que nos acompañarán en el futuro…

Si tomamos el valor de experimentar conscientemente la soledad, encontraremos en ella una aliada que nos da la oportunidad de erradicar de nuestro interior, nuestros miedos más profundos.

Nuestro estoicismo, integridad y fortaleza se alimentan y se construyen en la intimidad de nuestra soledad.

La soledad nos da la posibilidad de hacernos cargo de nuestra vida y de todo lo que en ella experimentemos…

Nos permite asumirnos como los constructores de nuestro destino, donde cada paso dado, tendrá como propósito responder a la voluntad del alma…metaphysical-mag-joel-robinson-3

Cuanto más reflexiono sobre el miedo a la soledad, comprendo que este miedo refleja una emoción y que en realidad nunca estamos solos, porque grandes maestros y hermanos iluminan nuestro rumbo y nuestro camino a cada paso.

La soledad siembra, nutre y alimenta nuestra vida con la fe que ha de conectarnos con una realidad que trasciende nuestro humano entendimiento.

La soledad nos inspira a crear una nueva realidad, de plenitud, paz y armonía para el mundo…

Una realidad de magia, amor y conciencia, de propósitos y sueños, una nueva realidad fundada en términos de hermandad y servicio…

Una nueva realidad, donde somos seres libres de dificultades humanas, donde nuestra conciencia discierne cada uno de nuestros pensamientos, donde los temores y miedos del pasado son la huella de nuestra propia transformación…

Una realidad donde nuestra fe es inquebrantable, donde el alma es la sagrada voz que guía nuestro rumbo y donde hemos aprendido que el amor se manifiesta y hace presente en cada instante de nuestra mágica y sagrada existencia…

El Hábito del Sufrimiento

Día a día surgen en nuestra mente, pensamientos dañinos que engendran actitudes y reacciones que fomentan el sufrimiento.

Incorporamos el hábito de sufrir como una constante que termina por arraigarse a nuestra realidad, echando raíces en nuestro interior.

El sufrimiento se termina convirtiendo en una escuela, donde aprendemos la disciplina de sufrir y la incorporamos para luego aplicarla durante toda nuestra vida.

sufrir2Nuestra mente aprende el hábito de sufrir y nos acostumbramos a transitar de manera constante, el camino marcado por el sufrimiento.

Aprendemos con facilidad y resignación, la modalidad del sufrimiento porque nos resulta la salida más simple a los procesos y desafíos planteados por la vida, comenzamos a autoengañarnos y victimizarnos, perdurando la existencia de esta agonizante realidad…

Así es como el sufrimiento opera internamente como un mecanismo de autocomplacencia y comienza a trabajar para la justificación de los caprichos, los dramas, las vanidades, los egos y cada una de las excusas banales que toman vida en nuestra mente para inducirnos con mayor intensidad a la tristeza y oscuridad que esta actitud nos genera…

El sufrimiento siembra y reproduce más sufrimiento, hasta nutrir por completo nuestra realidad con su esencia, tomando control sobre la realidad de cada individuo…

Relegamos la capacidad de guiar nuestra vida y dejamos que las experiencias y aprendizajes se sucedan sin tomar conciencia de la posibilidad de cambiar y transformarnos que cada proceso representa.

El sufrimiento es un estado al que arribamos por decisión propia, por la escasa voluntad de nuestra personalidad para obedecer a los designios del alma…alma esperando

Vivimos en sufrimiento por el profundo miedo que experimenta el ego al sentirse ignorado frente a la luz y necesidad de transformación que expresa la voluntad del alma…

Elegimos vivir bajo la agonía constante del sufrimiento en lugar de tomar conciencia y vivir aprendiendo de los matices que brinda cada experiencia, nutriendo de sabiduría y enseñanzas nuestra alma, que yace pacientemente a la espera de su aceptación y reconocimiento.

¿Pero por qué elegimos sufrir?

¿Tendremos la capacidad para cambiar la realidad que nos rodea?

¿Tendremos el valor para transformarnos y construir una realidad diferente?

¿Somos capaces de hacernos verdaderamente cargo de nuestra vida y liberarnos de la autodestrucción hacia la cual nos arrastra el sufrimiento?

¿Somos capaces de abordar los procesos de la vida sin victimizarnos o responsabilizando a otros de la realidad que nosotros mismos construimos?

El sufrimiento es una decisión a la que nos sometemos constantemente porque no confiamos en nuestra propia capacidad de trascender el miedo, transformarnos y sembrar en nuestros corazones el sagrado aprendizaje de cada una de nuestras experiencias.

No confiamos en la entereza y en la integridad del alma, sometiéndola a padecer desgarros emocionales que ponen en riesgo nuestros sueños, nuestros propósitos y nuestra propia evolución…

Cada decisión tomada bajo la influencia del sufrimiento, nos genera una mayor distancia en nuestro interior y la voluntad del alma para abordar los procesos y las experiencias de la vida de forma sagrada y consciente queda relegada ante los temores, caprichos y justificaciones de la personalidad…

Nos convertimos en seres egocéntricos y soberbios que se resisten a escuchar las verdades que el alma expresa para ayudarnos a conocernos y transformarnos…

Pero su paciencia es infinita, su amor es incondicional y su luz, eterna…

Alcanzar su mayor evolución y aspirar a su iluminación es el propósito de todas las almas del mundo…

Cuando tomamos conciencia de nuestra propia esencia y comprendemos, reconocemos y aceptamos la presencia del alma en nuestro interior, transformar nuestra vida en una realidad trascendente y extraordinaria es nuestro mayor desafío…

Vivir bajo el hábito del sufrimiento es una decisión que podemos y necesitamos cambiar…

Cada proceso que experimentamos, nos da la oportunidad de atesorar su enseñanza en nuestro corazón…

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Cuando le damos al alma la libertad de obrar en nuestro interior para sanar cada herida y nutrirnos de conciencia para comprender y trascender las emociones que cada experiencia nos genera, comenzamos a transitar un nuevo rumbo…

Un nuevo camino de autoconocimiento y despertar, en busca de alcanzar nuestra versión más perfecta, trabajando hacia nuestra evolución, con el propósito de fundirnos con la magia eterna de la creación.

Se trata de confiar primeramente en uno mismo, de reconocer la presencia del alma morando en nuestro interior y generar la conexión con esa fuente de vida que nutrirá de luz, amor, sabiduría y conciencia nuestra existencia…

Se trata de confiar en que no hay transformación imposible a la luz del alma…

No hay miedo, temor o dolor que puedan enfrentar la sabiduría de quien ha decidido confiar en la voluntad de su alma…

No hay duda que resista la convicción de un corazón sellado por la impronta de esta enseñanza, la enseñanza que da la vida misma, con sus mensajes, señales y sincronicidades…

Se trata de confiar en el alma y su inagotable capacidad de llenarnos de paz, aún en los momentos más oscuros y tormentosos que podamos experimentar…

Confiar en la sabiduría de la vida para transitar lo desconocido sin temor a la incertidumbre…

Confiar con certeza e integridad interior, conscientes de que la vida siempre nos guiará hacia nuestro crecimiento y evolución…

Confiar en que podemos erradicar el sufrimiento de nuestra vida, aceptando cada proceso como parte del aprendizaje que nos encausa hacia el sendero de la transformación…almas

Y será a través de nuestra propia transformación que podremos hallar internamente la conexión con nuestra esencia, con el otro, con la naturaleza y cada una de sus expresiones, comprendiendo que somos parte de la vida, somos alma, luz y amor, somos parte de la esencia sagrada de la creación…

Será la transformación de nuestra más humana condición, la oportunidad de fundir nuestra alma, con el amor que nace desde lo más puro de nuestro corazón, arribando a una sagrada comunión que completa y complementa a la perfección, la vida de todos los seres humanos que forman parte de este mundo…