La Convicción

¿Cuándo nace la convicción?

¿Cómo podemos experimentar la sensación de convicción en nuestro interior?

Cuando hayamos aprendido a confiar…conviccion1

La confianza que sepamos sembrar en nuestro interior tendrá como resultado el despertar de la convicción en cada corazón dispuesto a transformar su realidad para abordar una existencia de conexión con cada fuerza que forme parte del universo.

Una confianza purificada y liberada del ego e individualismo de la personalidad…

Una confianza que nace desde la intimidad y conexión que hayamos sabido alcanzar con el alma…

Una confianza que colabora con una nueva visión de la realidad…

Una confianza que trabaja para brindar la plataforma que nos permita experimentar internamente la convicción que afiance nuestros pasos ante un nuevo rumbo…

Cuando los frutos de la confianza comienzan a aparecer en nuestra realidad, comienza a surgir sutilmente el sentimiento de convicción.

La convicción fortalece e incrementa nuestra transformación despertando la certeza ante cada proceso o decisión tomada.

El surgimiento de la convicción marca una impronta de transformación ya abordada.

La convicción aparece como la resultante del camino transitado y representa una perla ganada en el desafío del cambio y el compromiso asumido en la búsqueda de evolución.

Un compromiso que refleja la comunión con uno mismo y también la conexión con el todo. Una conexión con lo abstracto, lo intangible y lo sutil que forma y compone a una realidad trascendente que sólo puede ser percibida con la sagrada visión de aquellos que transitan conscientemente el camino de búsqueda interna y comunión con lo eterno.

La convicción nos compromete con la parte interna de cada uno de nosotros que ya fue transformada.

Cuando nuestras dificultades son sutilizadas y transmutadas ante la luz de la enseñanza, nuestra relación con la vida se transforma en una conexión atenta ante cada señal y mensaje emitidos para guiarnos y transformarnos.

Comenzamos a en cada fuerza que nos guía y surge la confianza en un nuevo yo que comienza a nacer internamente…

Renacer2Este nuevo yo que representa el yo en quien nos estamos transformando…

Un nuevo yo, portador de una visión distinta, consciente y atento a cada actitud, acción y decisión, trabajando para lograr la transmutación de cada hecho que nos aleje de la luz, el aprendizaje y la evolución.

Un nuevo yo que refleja nuestra propia transformación, reconociendo toda señal de la vida que afirma internamente la nueva realidad que estamos construyendo.

Un nuevo yo que respeta la voluntad y los propósitos del alma, sosteniendo una realidad de cambio y transformación que dejen en manifiesto el surgimiento de la convicción en cada acto visible de nuestra personalidad.

La convicción como contraparte de la duda que alguna vez supimos experimentar…

La convicción como resultado ganado de los miedos y temores transmutados…

La convicción como la fuerza y el poder de abordar cada proceso y experiencia desde el lugar correcto…

La convicción de la capacidad interna que cada individuo tiene para crear su propia realidad en base a la capacidad que tenga para diseñar cada uno de sus sueños…

La convicción de ser quien soy…

La confianza incentiva el cambio y la convicción lo hace manifiesto…

La convicción es la experimentación de la integridad de forma consciente…

Una integridad consciente basada en los logros del alma, en cada dificultad transformada, en cada miseria iluminada, en cada proceso comprendido y transmutado y en cada experiencia abordada, transitada y aprendida.

La convicción que surge de la mano de la confianza se manifiesta con la humilde actitud de una personalidad que reconoce la soberanía del alma que trabaja para alcanzar sus propósitos y hacer realidad sus sueños.

La convicción es el resultado de la confianza…

Cada vez que confiamos, estamos sembrando semillas de convicción que darán sus frutos cuando logremos una auténtica y genuina actitud de confianza interna de comunión con el alma.

Cuando ya no claudiquemos ante las dificultades…

Cuando podamos sostener la fe y la esperanza en nuestra propia capacidad de abordar cada proceso de forma consciente, sabiendo que todo lo que experimentamos tiene oculto un propósito para con nosotros…

Cuando hayamos aprendido a creer en nosotros mismos…

Cuando confiamos, la convicción comienza a materializarse hasta ser parte de nuestro propio ser, de nuestro nuevo yo, de nuestra alma.

La convicción ganada es inquebrantable y afianza cada uno conviccion2de nuestros pasos…

La convicción asume un compromiso sagrado con nuestro futuro…

Este compromiso se traduce en una promesa interior con el potencial que se acerca, con la realidad que estamos construyendo y con nuestros sueños…

Sueños que solo la convicción de un alma atenta, consciente y guiada por las señales del universo, logrará alcanzarlos…

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La Confianza

La confianza es un resultado, una meta que alcanzamos cuando logramos conocernos y observarnos conscientemente.

La confianza despierta sutilmente en nuestro interior cuando las dificultades más profundas comienzan a transformarse al encontrarse con la luz de esta enseñanza.

Gracias a esta luz fue que se hizo visible ante mi ojos aquellas actitudes y pensamientos que estaban incorporados en mi vida como resultado justamente de la falta de confianza. Hábitos dañinos que carecían de propósito, amor y conciencia, engendrando aún más aquellas actitudes que fomentaban el dramatismo, el sufrimiento y el dolor.

Pero esta enseñanza tiene el poder de iluminar aquellos lugares más íntimos y profundos de nuestro ser con la única finalidad de extraer de ahí, aquellas malezas enterradas que nos alejan de nuestros propósitos, nuestros sueños y de toda posibilidad de construir conscientemente una realidad diferente.luz1

Cuando la luz de la conciencia se esparce por aquellos oscuros rincones de nuestro interior y nos muestra nuestra verdadera esencia, nuestro verdadero yo, podemos conocer los distintos mecanismos que nosotros mismos fuimos creando de manera inconsciente para atarnos a una realidad de sufrimiento.

Esta luz deja de manifiesto nuestra profunda necesidad de transformación…

Cuando me reconozco actuando y pensando bajo la influencia de los hábitos del pasado, la búsqueda de la luz se vuelve mi mayor desafío.

Hoy soy consciente de los resultados a los que puedo llegar cuando me dejo guiar por los viejos mecanismos del pasado, donde la felicidad era interpretada como una utopía inalcanzable y la vida misma se reducía a un sobrevivir sin sentido, transitando de experiencia en experiencia sin comprensión alguna de lo que la vida estaba intentando enseñarme…

Cada proceso entendido como un fracaso justificaba mi dramatismo, mi densidad y mi propia oscuridad…

Pero esa misma vida que malinterpretaba en el pasado fue la que me abrió las puertas a una nueva realidad, donde ya no quiero, no puedo y no debo permitirme actuar bajo la guía de viejos hábitos y actitudes.

La conciencia que despierta a través de la luz de esta enseñanza, nos invita constantemente a abordar toda transformación que sea necesaria para vivir la vida de conexión, plenitud y armonía que el alma necesita y está esperando.

El alma que mora internamente en cada uno de nosotros, aguarda pacientemente nuestro despertar para acompañarnos en cada paso y llevarnos a transitar aquellos caminos que nos acerquen a una realidad mágica de autoconocimiento.

Conocernos nos da la posibilidad de cambiar.

Observarnos conscientemente, sin justificar ni condenar nuestras acciones, nos ayuda a encontrarnos con aquello que necesitamos transformar de nosotros mismos.

La observación atenta y honesta de nuestra realidad, profundiza nuestra conciencia y nos muestra las necesidades de cambio que señala nuestro verdadero ser, como así también nos enseña a valorar y respetar lo que ya comenzamos a transformar.

Este camino de autoconocimiento y transformación interior se vuelve tangible a medida que vamos comprometiéndonos con nosotros mismos, con nuestra propia búsqueda de la luz que ilumine y transforme nuestras miserias y dificultades para darle lugar a la expresión de los dones y potenciales del alma.

Este compromiso asumido de forma consciente, nos marca los límites sagrados que necesitamos respetar para seguir avanzando en este camino…

Un compromiso que tiene como finalidad engendrar internamente la convicción e integridad que nos ayuden a sostener los nuevos hábitos y actitudes aprendidos en el proceso de transformación.

Un proceso que necesita ser ejercitado constantemente para sutilizar las dificultades, quemando nuestras miserias más profundas para finalmente desembarcar en un nuevo lugar, una nueva realidad, donde surjan nuevas actitudes y mecanismos, sembrar2afines a las cualidades del alma.

Cada proceso abordado con el objetivo de extraer un aprendizaje, deja sembrado en nuestro interior una semilla de cambio que termina echando raíces y naciendo internamente para materializar nuestra transformación a través de nuevas actitudes, pensamientos y acciones que marcan la diferencia con el pasado.

La integridad que a mí misma sepa demostrarme, tendrá como resultado la manifestación de la confianza interna necesaria para poder darle la voz certera y audible a los mensajes que son emitidos por el alma. Alcanzar una comunión interna con la esencia más sagrada que mora en mi interior, ser una con mi alma, ser yo misma; ser quien necesito ser; confiando en la enseñanza que me acompaña y respalda ante cada proceso y experiencia que transite para seguir transformándome.

Cuando el cambio se hace manifiesto…

Cuando aprendemos a confiar en cada mensaje de la vida y aprendemos a conocernos y observarnos…

Cuando sutilizamos los pensamientos que viajan por nuestra mente…

Cuando la conciencia despierta internamente, es la que observa cada accionar de nuestra personalidad…

Cuando el respeto por uno mismo se convierte en un hábito sagrado…

Cuando se refleja la impronta del amor en cada acción y pensamiento, nacen los frutos de la transformación abordada, materializándose a través de una confianza sagrada que nutre profunda y radicalmente toda nuestra realidad.

Cuando confiamos, estamos dejando atrás los miedos y las confiar1inseguridades del pasado, dándole lugar a la convicción que nace en un corazón que supo aprender a confiar en la vida para que guíe cada uno de sus pasos.

La confianza nos brinda la plataforma para arribar a un estado de convicción e integridad en todos los aspectos de nuestro ser.

La confianza se refleja en cada paso y decisión tomada…

La confianza será el resultado de nuestra propia transformación…

Una transformación necesaria para todo ser humano que se encuentre ante la búsqueda de la luz y la verdad que se percibe en cada mensaje y señal de la vida.

Una búsqueda que comienza cuando aprendemos a confiar en lo nuevo, en lo desconocido y en aquello que tiene la capacidad de asombrarnos y sorprendernos.

Aprender a confiar en uno mismo, en nuestro potencial, en nuestra mejor versión y en nuestra sagrada e infinita capacidad de transformación.

Aprender a confiar en cada señal, proceso y experiencia.

Confiar es el desafío, la confianza el resultado…

Buscando, aprendiendo, cambiando y confiando, expandimos nuestra conciencia para percibir la sutileza, las bendiciones y los secretos que se esconden en una realidad sagrada de conexión con la magia de la creación.

Una conexión que trabaja para alcanzar la integración de cada “yo” que nos representa, donde la transformación de cada uno de ellos, tendrá como resultado el despertar de la unidad interna en absoluta conexión y armonía con uno mismo.

Cuando aprendemos a confiar, estamos sembrando las semillas de la convicción, que darán sus frutos en aquellos corazones que continúen transitando el sendero de la búsqueda de su propia transformación, aspirando y anhelando alcanzar, su más sagrada evolución.evolucion

Las Expectativas

Cuando nos sentimos decepcionados; cuando las cosas no salen como nosotros esperábamos y todo lo proyectado de determinada manera se derrumba ante nuestros ojos; estamos siendo arrastrados por la expectativa.

La expectativa nace internamente y se gesta sutilmente en cada uno de los pensamientos que transitan por nuestra mente. Nos producen una imperceptible ceguera para nuestros ojos totalmente expectantes.

Cuanto mayor es la expectativa que ponemos ante un proceso o una potencial oportunidad; mayor es el grado de decepción y sufrimiento al cual nos estamos sometiendo cuando los resultados no son los esperados.

expectativas-1Las expectativas nos distancian del verdadero destino de nuestro ser, invadiendo profundamente nuestra realidad con pensamientos desconectados de la esencia del alma, generándonos una gran turbulencia de emociones como resultado de todas las ideas expectantes que pasan por nuestra mente. La ansiedad, el deseo, la frustración y el enojo son nuestras reacciones mas comunes cuando somos prisioneros de nuestras propias expectativas.

Las expectativas se reflejan en actitudes individualistas, en acciones ególatras y rebeldes que densifican nuestra esencia, desconectándonos del alma y su verdadero potencial.

La expectativa pierde todo tipo de relación posible con la fuente de la vida.

La fuente simboliza nuestra comunión con lo eterno, lo vital y lo realmente significativo para cada uno de nosotros.

Somos presos voluntarios de un conjunto de pensamientos sin sentido que se entrelazan hábilmente para arraigar el temperamento y la lógica de nuestra personalidad.

Nos inmolamos en busca de cumplir con nuestras expectativas, cayendo en una imponente actitud obnubilada por ideas que nada tienen que ver o se relacionan con la verdadera causa de nuestra existencia.

Cuando un proceso o experiencia de vida nos intenta enseñar lo errado y dañino de nuestro expectante accionar, muy lejos de aceptarlo con humildad, nos endurecemos, padeciendo el dolor de nuestro ego herido.

Con esta actitud expectante, nos dejamos invadir por la indiferencia, perdemos conciencia de lo que verdaderamente necesitamos, ignoramos las necesidades de los demás y nos distanciamos de todo lo que se interponga en el camino para alcanzar nuestros deseos.

Insistentemente, nos dirigimos hacia la meta para cumplir con nuestras expectativas y para no ver lo que la vida nos está mostrando; cerramos el corazón.

Indiferentes a todo, cerramos el corazón al mundo, nos desprendemos de nuestra fuente sin posibilidad alguna de comprender la frecuencia que expresa el corazón para nutrirnos del amor que brinda luz a nuestra vida.

Enquistamos en nuestro interior actitudes, pensamientos y modos que incrementan aún más la distancia que nos separa de la fuente, de nuestra esencia, de nuestra comunión con todo lo que nos rodea.santogrial2

Una fuente que es sinónimo de vida, conexión, paz y conciencia, nutrida por la creación para purificar la vida de cada alma que nace de ella.

Una fuente que derrama su magia sagrada en cada individuo que asume y reconoce con humildad su sagrada existencia.

Una fuente que sana y concientiza nuestro interior, colaborando con nuestro despertar.

Una fuente que nos brinda la sabiduría para detectar y eliminar de nuestra mente los pensamientos cargados de la energía que porta la expectativa.

Una fuente que primordialmente nos enseña el camino para conectarnos con ella, transmutando la indiferencia y el egocentrismo de nuestra personalidad expectante en la sagrada cualidad de humildad que caracteriza al alma.

Una fuente que nos ayuda a comprender la diferencia entre el deseo y el anhelo para desembarcarnos finalmente en el desafío de aprender a soñar.

Una fuente que ajusta nuestra realidad para transformar la visión individual que genera la expectativa en aquella visión del alma donde nace la esperanza.

Necesitamos soltar la expectativa y confiar con esperanza en la vida, ya que es la vida misma la que nos llevara hacia el destino necesario para nuestra mayor evolución.

La esperanza nace en nuestro corazón y porta la humildad; paciencia; perseverancia y convicción del alma.

Cuando nuestro interior sea consciente de su conexión y se vincule con el flujo constante de abundancia, plenitud y prosperidad que son emanados por la fuente, comprenderemos que solo transformándonos en una pieza que alquimice con la ella; llegaremos a alcanzar nuestros propósitos y sueños más profundos.

Propósitos que estarán íntegramente relacionados con los fines del alma y que serán magnetizados por cada ser humano que trabaje con el propósito de alcanzarlos.

Pero cuando sostenemos una actitud basada en la expectativa nos encarcelamos y así perdemos libertad en cada batalla ganada por ella.

Con la lógica expectante arraigada en nuestro interior; la voluntad de la vida y de la creación no pueden manifestarse porque no estamos dispuestos a abrirnos a la abundancia de la fuente y las bendiciones del universo.

No somos permeables a la transformación que la vida propone para crecer y evolucionar brindándole real significado a nuestra existencia.

Cuando nos enfocamos netamente en nuestras expectativas, estamos negando la presencia del alma pero sólo el alma que mora internamente en cada individuo, puede percibir y conectarse con la frecuencia de la fuente.

relacion humano-divinoSolo las almas del mundo pueden discernir el llamado de la creación para unirse con ella y así darle lugar a la posibilidad de que la magia se derrame en su interior.

A medida que la vida nos brinda la oportunidad de conocernos e indagar en nuestro interior con cada experiencia vivida, metabolizando cada dificultad para aprender de ella y comprendiendo y visualizando la necesidad de cambio y de transformación; intensificamos nuestra relación y nuestro vínculo con la fuente.

Cuando nos respetamos y respondemos conscientemente a la voluntad del alma; recuperamos nuestra relación con la vida.

Cuando reconocemos nuestros errores y dificultades, cuando detectamos en nuestra mente aquellos pensamientos que nacen desde la expectativa, cuando tomamos conciencia de nuestra actitud indiferente y la falta de amor de nuestra realidad, estamos recuperando nuestro vínculo con la fuente; y por lo tanto recuperamos la unión con nosotros mismos, con la vida, el universo y la creación.

Desde ese humilde lugar de conexión, la esperanza comienza a nutrir nuestro interior, despertando para ayudarnos a visualizar con precisión los propósitos del alma.

Esperanza que nos relaciona directamente con nuestros sueños y nos brinda la integridad y fortaleza necesarias para alcanzarlos.

La fuente nos concientiza y la esperanza nos vuelve seres llenos de confianza…

La vida nos discípula y la creación espera el despertar de nuestra conciencia para que comprendamos nuestra eterna comunión con ella…

Despertar a esta realidad con humildad, valentía y convicción es nuestro desafío…

Cuando el alma gobierne nuestra realidad y cada una de nuestras acciones y actitudes estén guiadas por un propósito trascendente…

Cuando la transmutación de nuestras dificultades y la transformación de nuestra vida sean un ejemplo tangible en nuestra realidad…

Cuando el corazón de cada alma este vivo y latente en el interior de cada individuo…

Cuando el respeto, la unidad, la conciencia y el amor sean los parámetros y referentes de nuestra existencia…

Cuando finalmente seamos una humanidad consciente…

Cuando seamos una humanidad despierta…

Comprenderemos que es el despertar el único destino de todas las almas que habitan y forman parte de este  mundo.Shambhala

Los Pensamientos

Hace un tiempo comprendí algo que internamente implicó una gran revelación…

Las batallas más difíciles y transformadoras que transito en la vida, son aquellas batallas en las cuales me enfrento a mí misma, aquellas batallas que libero con mi propia mente…

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A lo largo de la vida, la mente va generando determinados hábitos, mecanismos y  asociaciones que engendran actitudes y reacciones en nosotros.

Estas reacciones se asocian directamente a los hábitos arraigados en el interior de cada individuo y suelen estar mayormente relacionados al sufrimiento y dolor; a nuestra forma de vincularnos con este tipo de estados y emociones.

Son reacciones que representan el resultado de una causa profunda que se esconde detrás de cada uno de los estados que vamos experimentando. Arribar a la causa de nuestro sufrimiento es el comienzo del proceso de transmutación y liberación del mismo.

La atenta observación es la herramienta principal para conocernos y descubrirnos y que puede ayudarnos a indagar internamente en la raíz de cada pensamiento.

Al detectar su origen, su razón de ser; al adentrarnos en la causa real que se esconde detrás de cada pensamiento, la lógica de razonamiento humano queda al descubierto.

Encontrarnos con la causa profunda y verdadera de nuestros pensamientos nos pone cara a cara con nuestra propia esencia, con nuestro ser, con aquel yo que construimos y perfeccionamos a medida que surge un compromiso mayor con nuestra propia evolución.

Cuando comenzamos a observarnos, cuando hilamos en lo profundo de nuestra mente para encontrar su lógica, podemos tomar real dimensión del poder que cada pensamiento tiene.

Rara vez tomamos conciencia de ese poder, desconocemos la fuerza que tiene la mente humana y el grado de incidencia y afección que pueden tener nuestros pensamientos sobre nuestra vida.

La diferencia radica en la calidad de pensamiento que permitamos se gesten en nuestra mente; pensamientos que estarán totalmente ligados a cada una de aquellas creencias que fuimos sembrando a lo largo de nuestra vida.

observar el pensamientoLa consciente y profunda observación de lo que pensamos, sentimos, hacemos y decimos nos prepara para construir una realidad de transcendencia, en comunión con el alma y en unidad, equilibrio y armonía con la vida.

Es necesario comprender que nuestra mente tiene la capacidad de crear absolutamente todo aquello en lo que decidamos creer.

 

Cuanto mayor es el enfoque que dedicamos a cada pensamiento, mayor poder y autonomía le estamos otorgando a la mente para que manifieste en el plano físico las ideas que habitan y circulan asiduamente por ella.

Cada pensamiento nace y se manifiesta dando vida a todo el sistema de creencias que hayamos aceptado. En consecuencia, éste será creado y pasará a formar parte de nuestra realidad de forma tangible.

Si creemos en el dolor, lo que vamos a construir será dolor…

Si creemos en el amor, en la prosperidad y en la magia; esa será la realidad que construiremos…

Nuestros pensamientos tiene el poder de construir o destruir nuestro destino…

¿Qué grado de trascendencia le damos a cada uno de ellos…?

Mientras seamos ignorantes del poder de nuestra mente y la calidad de nuestros pensamientos, estamos inconscientes de la vida que estamos construyendo porque cada idea o lógica que seguimos, carece de conciencia y propósito.

Compramos las ideas que surgen en nuestra mente sin siquiera comprender su verdadero origen o su real significado.

Cuando un pensamiento se manifiesta con claridad en la mente, éste necesita de nuestra mayor capacidad de observación para poder comprender su causa…

¿Es un pensamiento que construye?CREAR-DESTRUIR

¿Es un pensamiento que nace desde el alma?

¿O se trata de un pensamiento que representa un hábito inconsciente que solo incrementa estados negativos y autodestructivos de mi personalidad?

Esta observación sobre cada pensamiento es la clave para transformar las lógicas aprendidas e incorporadas en el pasado para que puedan ser reemplazadas por nuevas lógicas e ideas que contengan la impronta de los pensamientos que son emitidos por el alma.

Esta observación es la que abre las puertas a la reflexión…

A la construcción de una realidad diferente…

Esta observación trabaja para desarraigar hábitos, creencias, ideologías y paradigmas que operaron en nuestra realidad para fomentar la desconexión y el desconocimiento.

Esta observación trabaja para construir en base a los designios del alma, para darle voz a las necesidades más profundas de transformación y de luz que se esconden en el interior de cada individuo.

Esta observación purifica nuestra mente y opera sobre cada pensamiento para liberarnos de cada hábito aprendido, incorporado y arraigado en nuestro interior.

Solo observándonos podremos tomar realmente conciencia de quienes somos; de nuestras virtudes y nuestras miserias, nuestros dones y nuestras dificultades.

Solo observándonos seremos conscientes de nuestra realidad interior; de lo construido y lo que aún podemos llegar a construir.

Por cada pensamiento que pasa por nuestra mente cobra vida, nuestro mayor desafío es purificar cada uno de ellos y transformar aquellas ideas erróneas en semillas futuras de luz, amor, agradecimiento y felicidad, para que cada una de estas cualidades puedan formar parte de la realidad que estamos construyendo para el futuro.

Cuando aprendemos a observarnos, dejamos de condenarnos, dejamos de lastimarnos y las ideas y pensamientos que pasan por nuestra mente, nacen con la única finalidad de construir magia y plenitud en nuestra realidad.

Cuando aprendemos a observarnos, dejamos de engañarnos, dejamos de boicotearnos y comenzamos a respetarnos.

Aprender a respetarnos es el primer paso para aprender a amarnos

observarnosSólo de esta manera, podremos tomar conciencia de nuestra verdadera esencia, nuestro auténtico propósito y nuestro potencial destino, que se oculta a la espera del despertar de la conciencia y la evolución de la humanidad.

Ese destino donde los sueños forman parte de la realidad…

Donde cada pensamiento que nace en nuestra mente tiene como propósito manifestar la voluntad del alma…

Donde finalmente hemos aprendido a ser constructores de una realidad mágica y transcendente, colmada de amor y en sagrada comunión con nuestro ser y nuestra esencia…

Una comunión que hace manifiesta la presencia de la creación morando en el corazón de cada individuo, cada hombre y cada mujer que trabaja en su interior, anhelando alcanzar su mayor nivel de transformación y evolución.

Cuando nuestra mente esté libre del pasado…

Cuando aprendamos a percibir y escuchar los mensajes que emite el corazón…

Cuando nuestros pensamientos respondan a las necesidades del alma…

Cuando aprendamos a observar conscientemente lo más sagrado de nosotros mismos, la conexión con el  alma, será inquebrantable…

Y sólo cuando el alma se encuentre en libertad para construir nuestro destino, aprenderemos a relacionarnos con la fuente de vida, donde radican los sueños, anhelos y propósitos de todos los seres que forman parte de este mundo.