Compromiso, Valentía e Integridad

La vida nos pone a prueba a cada instante…

Todo lo vivido, cada mínima elección cotidiana requiere una toma de decisión y como toda expresión dualista de nuestra ingeniosa mente, la mayor parte del tiempo, estamos en el tironeo de dos opciones supuestamente antagónicas…

La naturaleza fragmentada, agobiante e inconsciente de la mente de todo ser humano es un tironeo emocional que lo consume en el hastío abrumador de la confusión…

No se puede huir de uno mismo, pero sabemos que más de una vez quisimos hacerlo…

Esta imposibilidad de desaparecer por un tiempo de nuestro propio cuerpo es la fragmentación interna de todo lo que somos…

Es la ausencia de paz y discernimiento, el silencio del alma y el confinamiento del corazón…

Sólo quienes realmente me conocen saben la cantidad de veces que estuve parada en ese lugar, en ese punto de quiebre interno donde solo queremos desaparecer…

Pero más allá del miedo y las ganas de escaparnos, más allá de todo aquello que despierta en nosotros la necesidad de huir de cada desafío en apariencia inalcanzable y cada experiencia tan aleccionada como trascendente…

Mas allá de todo momento de debilidad (mentiría si dijera que fueron pocos), la Voluntad de Ser, el Compromiso con quienes me acompañaron siempre y la necesidad de descubrir en mi interior la Valentía que sólo puede darnos un Corazón abierto a dar, obraron en mi para que la voz del Alma y su impronta como lo mejor de mí, prevalecieran a todo ego temeroso que buscase la forma de huir de nuevos aprendizajes…

El Compromiso con la vida es individual, es una decisión personal que nace en cada uno. Podemos elegir lo conocido, esperando que la cuarentena eventualmente nos permita recuperar cierta normalidad o bien comprometernos con todo aquello que esta pandemia vino a enseñarnos…

El valor de la Vida, como todo cambia en un instante…

En que invertimos nuestro tiempo y cuanto vale la posibilidad de compartir 60 segundos de vida con alguien importante…

Podemos volver a ser todo lo que fuimos y jugar a que todo esto nunca existió, huyendo de la verdad, o podemos encontrar la Valentía de asumir nuestro lugar en el mundo y ser parte del cambio que la humanidad necesita: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo  

Gandhi, como otros grandes Maestros de sabiduría, dejaron su legado y enseñanzas para que los seres humanos recuerden su propia esencia bondadosa y compasiva.

Mas allá de cualquier dificultad, crítica o escepticismo, más allá de la ignorancia de quien juzga o el egocentrismo de quien menosprecia aquello que en realidad no puede comprender, la Integridad de sabernos fieles a nosotros mismos y leales a nuestro propio corazón esperanzado, es asumirnos como hacedores del cambio y constructores de un futuro mejor para toda la humanidad…

Al final del día, ya sea en el secreto de nuestros pensamientos o compartiéndolo a viva voz con el mundo; ¿No es este el sueño y el anhelo de todos los seres de este mundo?

Mundo Interno, Mundo Externo

Tantas ideas, visiones y experiencias…

Tantas formas de ver la vida desde el miedo o la superficialidad, desde lo efímero del mundo material o el descontrol del vaivén emocional…

Tantos procesos, tanta vida, tanto tiempo invertidos en la negación de verdades, el auto-centrismo individualista o la absurda convicción de nuestra debilidad emocional…

Pasamos la vida entera impidiéndonos SER…

Ajenos a la voz del corazón, en batallas interminables como nosotros mismos y enemistados con el mundo…

Comparándonos, compitiendo y envidiando realidades ajenas en la ignorancia y desprecio de nuestro propio sendero, pero todo aquello que deseamos externamente, habita en nuestro propio interior…

Compramos imágenes e impresiones de supuestos ideales en el afán de alcanzar algo momentáneo y efímero, empañando nuestro discernimiento, la visión interna que guía nuestro rumbo hacia el futuro…

Pero hay Vida internamente en cada alma de este mundo…

Hay una Vida que trasciende lo que vemos, lo que suponemos que debemos ser, lo que el común denominador social define como correcto o incorrecto…

Hay Vida en todo aquello que ignoramos en el deseo de ser, tener o hacer lo que vemos afuera en los demás…

Hay una vida rica en experiencias necesarias que sólo uno puede atravesar para enriquecerse de su aprendizaje, nutrir su consciencia de verdades esenciales y descubrir el propósito interno por el cual vivimos cada enseñanza…

Somos un mundo tan bello y lleno de infinitas riquezas…

La naturaleza es un espectáculo inigualable que embellece aún más nuestra Tierra y sin embargo nuestros ojos únicamente se detienen en los deseos individualistas del ego, ya sea por excesivo conformismo o polarizado en un ego totalmente inconformista…

Si no aprendemos a mirar conscientemente la belleza y la verdad de nuestro propio interior y reconocer nuestro sendero hacia la esencia viva de nuestro propio corazón, difícilmente podamos valorar todo lo que nos rodea externamente…

Recordarnos como un Alma habitando la materia que se nutre de cada vivencia, cada alegría y cada dolor porque sus ojos sabios pueden extraer la perla sagrada de todo lo aprendido…

Recordarnos en la Unidad del Todo que nos contiene, atravesando experiencias distintas para arribar a un mismo destino colectivo y consciencial de construir un mundo mejor y trabajar para el futuro de una Humanidad anhelada por todos los corazones de la Tierra, Hermanada, Consciente y Despierta…

La Fuerza de Voluntad

La voluntad para cambiar, transformarnos, salir de los escenarios conocidos y esperables para gravitar a nuevas formas, lógicas y criterios de vivir la vida…

Liberarnos del capricho del deseo, atravesando el desapego para descubrir que nace habita más allá de esperado…

El fuego es sinónimo de vida, creación, inspiración…

Es la fuerza de voluntad de cada ser humano es la llave para arribar a nuevos destinos dentro de nuestro propio sendero interior…

Es el elemento que quema, consume y disuelve todo aquello que interfiere con nuestro genuino discernimiento y vínculo con la vida del alma…

Es la vía hacia la purificación de nuestra naturaleza frívola y superficial, depurándonos del deseo personal para nacer a la una condición más genuina y sagrada de aquel quien anhela en su corazón la posibilidad de compartir con los demás…

El fuego es la luz que ilumina nuestro camino hacia el mejor de los futuros posibles, llevándonos a la manifestación de una humanidad consciente que ha sabido reivindicar sus errores y redimirse ante la inteligencia de la naturaleza…

El fuego que nos cobija abriga, inspira, conecta y despierta radica en el interior de cada ser humano, en su propia conexión interna, en el conocimiento de sí mismo…

Es la expresión de la Fuerza de Voluntad que todo lo transforma, transmuta y trasciende…

Es la puesta en marcha hacia un propósito determinado, un sueño claro y definido, la determinación de ser de determinada manera porque nada es casual; no subestimemos los detalles imperceptibles de la Vida porque allí se esconden grandes decisiones sobre nuestra futura condición…

La Fuerza de Voluntad para aceptar nuestra oscuridad e iluminar nuestro sendero hacia nuestra propia luz…

Es la esencia para renacer de las cenizas del dolor y la dificultad de forma íntegra y vencedora más allá de cualquier circunstancia…

El Fuego es la decisión de vivir una Vida consciente y la fuerza de voluntad para hacerla realidad…

La fuerza de Voluntad para SER humanos distintos, ser diferentes, cambiar y hacer de esta experiencia planetaria, un proceso global de transformación para toda la humanidad…

Una humanidad que se anhela a si misma en la libertad de todo aquello que hoy la condena…

Una humanidad iluminada por el fuego inextinguible de la Conciencia del Amor del nuestro Gran Padre Creador…

La Soledad en Cuarentena

Un Paradigma y una Verdad…

Hay un misterio profundo que subyace en la soledad y ciertamente, al menos para mí, nunca fue una tarea sencilla descubrirlo, pero de todo aprendemos…

El paradigma de la soledad me hizo reconocer nuevas facetas de ella…

Cuando la soledad es sinónimo de sufrimiento, el aislamiento que vivimos no es social sino emocional, somos nosotros construyendo las murallas que nos separan del mundo…

Es un sucumbir constante al miedo de lo ya vivido por no poder resignificarlo, volver a observar el pasado con ojos de comprensión y redención para poder trascenderlo…

La soledad no se reduce a una experiencia física. Esta pandemia me enseño que familias numerosas pueden estar constantemente acompañadas y, aun así, padecer el ahogo de un corazón solitario…

Vivir esta cuarentena en soledad me desafía inexorablemente a decidir cómo voy a vivir un nuevo día y no voy a mentirles, hay detalles, caricias, besos y abrazos, contactos, miradas, silencios y suspiros que todos los días vienen a mi memoria en la manifestación del anhelo del cuerpo, pero lejos de ser nostálgico, hay belleza y amor en esos recuerdos…

La soledad resignifica todo cuando vemos su esencia valiosa y extraordinaria…

Volver a habitar ese momento donde una mirada me hizo sonreír de felicidad o un abrazo me llevó de viaje al cielo y volví a sentirme hija por un rato. Un beso que me lleno de dulzura el día o un suspiro que sale sin darme cuenta como la expresión de todo el amor que siento…

Que privilegio cerrar los ojos y recordar momentos llenos de vida, de magia y de amor…

La soledad es una prueba diaria de integridad y compromiso para con uno mismo. Podemos caer de nuevo ante la misma piedra o detenernos a conocerla y convertir su apariencia rocosa en un disparador de recuerdos maravillosos que son hoy el alimento más puro y enriquecedor del Alma…

La soledad exterioriza absolutamente todo lo que habitualmente escondemos…

Las reacciones del ego, las demandas emocionales, los pensamientos individualistas, las causas injustificadas de enojos absurdos…

Todos los miedos salen a la luz y justamente ahí se encuentra la gracia de esta cuarentena…

¿Cuánto tiempo podemos esquivar nuestras propias verdades?

Un enojo o tristeza que antes podíamos esquivar haciendo alguna clase en el gimnasio o algún deporte que canalizara nuestra revolución emocional, hoy nos deja con la mirada fija hasta que juntamos el valor de atravesarlo, o mínimamente, reconocer que existe…

Todos los miedos que acumulamos bajo la alfombra, queridos amigos somos tan inmensamente prisioneros del miedo que no podemos siquiera dimensionarlo…

Aceptar el miedo nos pone tan vulnerables que nos resulta insoportable, cuando en realidad, es en ese momento donde puede emerger, nuestra versión más genuina…

Aquella versión que se permite sentir, que se sabe humana e imperfecta, humilde y valiente para abrirse y entregarse a la magia que habita en lo profundo de sí mismo y en cada nuevo rincón de nuestro interior que aún no supimos a descubrir…

Todo el mundo tiene miedo a la soledad…

A veces la vida nos expone y desafía más intensamente y a veces puede ser más sutil y pasar más inadvertido, pero es un gran denominador común de toda la humanidad, el miedo a estar solos…

Que ironía, cuantas almas habitan en la Tierra y la soledad es uno de los cuatro miedos universales que existe…

Quizás si nos dejáramos ser más vulnerables y compartiéramos nuestros miedos, nos daríamos cuenta de que no estamos solos…

Al lado nuestro hay alguien atravesando el mismo camino, solo necesitamos ver más allá de nosotros mismos…

El ego no quiere reconocerlo, pero cuanto amor y compasión podemos dar a los demás, con nuestra propia verdad…

Quizás de esta forma, podríamos seguir aprendiendo juntos y compartir la magia de cada enseñanza de la vida, cada experiencia y desafío para construir una realidad más auténtica, en libertad de todo paradigma y viviendo una unidad consciente, mas allá de cualquier circunstancia…

Queridos amigos en cuarentena, por favor, aprendamos juntos…

Contame tu historia, seguramente tengas mucho para compartir…

El Cambio

Un día como hoy, hace tres años atrás, volvía con mi papa de la editorial con el auto lleno de cajas con todos los ejemplares de mi primer libro. Papa manejaba mientras yo tenía el libro en la mano, mirándolo como algo irreal…

Todo lo que recuerdo de esa tarde inolvidable hoy me llena los ojos de lágrimas de amor y agradecimiento. Todo lo que cambió desde entonces, todo lo que vivimos y cada experiencia que atravesamos, siempre con profundos aprendizajes.

Me resulta asombroso mirar un instante hacia ese momento y tomar consciencia de todo lo que sucedió, cada cambio que tuvo mi vida, cada instancia decisiva, cada señal, cada proceso y desafío, cada aventura que sellaron a fuego las creencias más sagradas de mi corazón y dieron vida y entidad a la vida del alma…

El cambio es parte del lenguaje de la naturaleza, una necesidad interna de todo ser viviente…

Es la inspiración que nos proyecta hacia los sueños y la materialización de cada propósito consciente…

El cambio es el ADN de nuestra evolución…

Sin cambio no hay crecimiento y si no crecemos, perecemos en el desierto de lo inhabitable, aquel lugar ausente en donde agonizamos cuando el miedo se roba nuestras ganas de vivir…

Hace tan sólo un tiempo atrás, vivíamos en un mundo sin pandemia y la palabra cuarentena sólo podíamos encontrarla en un libro de Shakespeare.

La vida puede cambiar en un minuto, 60 segundos hacen a la diferencia, pero tomar la decisión consciente de cambiar y transformar nuestra vida nos puede llevar una eternidad…

Somos parte de ese cambio, está en la esencia intima del ser humano, cambiar, crecer, transformarse y evolucionar…

Nuestro presente refleja el estancamiento acumulado de años de resistencia, enceguecidos a permanecer en una realidad dañina, destructiva y letal para el curso natural de la Vida…

Tras las máscaras ególatras y temerosas que expresan nuestra resistencia, se esconde la necesidad de libertad…

La necesidad de ser algo más, descubrir que podemos ser más que un profesional exitoso con fecha de vencimiento, un artista famoso que perdió la magia de la inspiración o un académico brillante que se da cuenta que, en realidad, no aprendió nada…

Aventurarse a lo nuevo, a lo desconocido, seguir la intuición del alma y escuchar cada latido del corazón, eso es estar vivo…

Estamos hibernando en una cuarentena planetaria que nos está dando la posibilidad de cambiar drástica y radicalmente toda nuestra vida.

Cambiar, transformarnos, crear una vida honesta, genuina, verdadera, rica en valores esenciales y tan olvidados que vuelven a nosotros en el anhelo de un mundo mejor…

Una humanidad unida que aprendió a respetar al prójimo, a reconocer en la mirada de los demás, su propia alma, que recordó que lo que podemos dar es mucho más poderoso que todo lo que queramos recibir….

Una humanidad que despierta de un aletargado sueño con el valor y el poder del amor eterno e incondicional…

El Alma del Mundo

¿Qué es la vida?

¿De qué se trata la aventura de vivir?

Habitar un cuerpo, darle vida, voz, forma…

Sentir el latido del corazón, la adrenalina y la excitación, sentir la felicidad y el dolor…

Pensar, razonar, reflexionar, aprender, conocer y descubrir…

Creer, presentir, intuir…

Nos identificamos con las formas y la materia para luego comprender que hay tanto más por descubrir en uno mismo…

Emprender la búsqueda hacia la esencialidad, habitar conscientemente en la vida del alma, comprendernos como algo que está mucho más allá de la vida y la muerte y SER en la eterna existencia…

Aturdidos por el caos y agobiados por el hastío de una realidad insostenible, ahora el planeta apela por nuestro despertar…

Todo lo que la mente separa…

El ego desbordado que produjo este colapso planetario…

La impunidad y la ignorancia, la soberbia y la negligencia del hombre atentando contra su subsistencia…

La corrupción del hombre hacia su propia esencia es la manifestación del ego de la humanidad…

Pero sin luz, no existiría la oscuridad…

Allí donde el egocentrismo hecha raíces, el Alma de la humanidad enciende el fuego más intenso y purificador de su corazón amante…

Las miserias son iluminadas para ser desenraizadas de la Tierra para brindar al mundo, una nueva oportunidad…

¿Cuánto amor hay en el Alma del mundo?

No existe ser humano que no tenga la capacidad de amar…

Cada corazón que late está amando, se está dando, sin dudas, preguntas o miedos…

Es tan sólo un corazón que ES y AMA…

En ese dar, en ese amar incondicional, subyace la esencia de la Vida, la magia de nuestra existencia, la eternidad de todo lo que somos…

Somos parte del viento que sopla fuerte para darnos una señal o respuesta…

Somos Uno con la naturaleza que nos contiene con su paz y armonía…

Somos Uno con todo lo que existe, uno con toda fuerza creadora, uno con el Alma del Mundo en el inmenso corazón del Creador que se deja ver cuando el cielo gris se vuelve transparente y vemos los ojos de Dios anhelando por la sanación de todos sus hijos, nosotros, la Humanidad…

Vivir entre Dos Mundos

Entre lo que queremos y lo que realmente necesitamos…

Entre lo que sentimos y lo que supuestamente deberíamos sentir…

Entre lo que tenemos y todo aquello que creemos merecer y nos falta…

Entre lo real y lo imaginario…

Entre la ilusión y la realidad…

Presos de la dualidad mental, la oscilación incesante entre dos polos opuestos sólo fomenta la inconsciencia y la ignorancia de nuestra propia esencia interior.

El discernimiento se esconde tras un océano de dudas injustificadas que sólo buscan alimentar la naturaleza de un ego que se hace lugar en cada mínima oportunidad…

El mundo atraviesa una pandemia, pero yo quiero salir igual…

Tenemos que respetar el aislamiento social, pero yo me junto igual con mis amigos…

Se solicita el uso de barbijos, pero yo no lo uso, sólo voy a dar la vuelta manzana…

No nos gusta pensarnos de esa forma y mucho menos, la idea de admitir que es una gran verdad que abarca a toda la humanidad: Tenemos EGO y somos EGOCÉNTRICOS.

Vivimos en un mundo adormecido, gobernado por y la ignorancia y el auto-centrismo del YO convirtiéndonos en masas adormecidas de gente que se dejo llevar por la tiranía superficial del materialismo efímero y el resto se somete al resentimiento de saberse rechazado, alimentando un ego moralista de lo que consideramos injusto.

Hoy transitamos el resultado de ser una humanidad inconsciente, hoy las verdades ocultas e intolerables de la raza humana, salen a la luz en busca de su absolución.

En el hastío de atravesar el caos sumido en el dolor y el padecimiento mundial, emerge en lo más puro de nosotros aquel observador ignorado y olvidado bajo la voluntad de un ego que se descubre en la antesala de su derrota.

¿Cuál es la decisión de la humanidad?

Vivimos entre dos mundos de realidades antagónicas, aquella que nos arrastra de manera impetuosa a lo conocido y aquella que podemos intuir, pero desconocemos…

Esta cuarentena de tiempo indefinido expone profundas verdades ante nuestros ojos…

Ahora podemos presentir aquel sendero desconocido que auspicia el renacer de una humanidad despierta, consciente de su necesidad de cambio y transformación para que el mundo pueda soñar con un futuro de esperanza y libertad…

¿Quién surge en nuestro interior cuando el ego se silencia?

¿A quien pertenece ese susurro sutil que atraviesa las murallas del corazón?

La Voz del Alma…

Más allá del mundo que elijas habitar, estés donde estés, es el Alma quien siempre buscará la forma de guiarte y emprender juntos el regreso a tu hogar…

Un sendero desconocido que tiene como destino aquel mundo habitado por Almas atentas y conscientes, un mundo que yace oculto a la espera del despertar de toda la raza humana…

¿Qué ven nuestros ojos?

¿Qué vemos cuando miramos a los demás?

¿Qué sentimos cuando los ojos transparentes de alguien se posan frente a los nuestros?

Hay miradas de amor, dulzura, deseo y pasión…

Hay miradas indiferentes, ególatras y dominantes…

Miradas vacías y llena de tristeza…

Lo cierto es que podríamos transmitir la esencia de todo lo que sentimos si nuestros ojos se expresaran con honestidad, pero vivimos tan invadidos de lo superfluo que rara vez podemos transmitir una mirada genuina desde el corazón…

Si no somos honestos, sin consciencia de nosotros mismos y ante la imposibilidad de expresar nuestra propia verdad, todo lo que damos está supeditado al mundo de las formas, apariencias y los deberes paradigmáticos heredados sin sentido.

La ignorancia de nuestra propia verdad nos lleva a construir únicamente realidades competitivas, separatistas, individualistas y sobredimensionalmente egocéntricas…

No hay unidad posible si los demás no importan, si sólo podemos velar por nuestro bienestar o nos resulta irrelevante que siga creciendo la cantidad de vidas que se lleva esta pandemia…

Todo ser humano porta un corazón poderoso en su interior y resulta inverosímil que aún hoy, la humanidad siga fragmentada en el interés individual y personalista…

¿Qué ven tus ojos ahora?

¿Qué ves en tu propio interior?

¿Habrá alguien que se considere tan perfecto como para resistirse al cambio y negar su propia necesidad de transformación?

El simple hecho de que alguien se piense de una forma tan irreal refleja su propia y profunda ignorancia…

Me pregunto que ven los ojos de Dios, hechos a su imagen y semejanza, es en la unidad de todas las cosas que lo humano y lo divino se vuelven UNO…

En un mundo en pausa, donde desaparece todo factor distractivo:

¿Qué están viendo nuestros ojos y hacia donde estamos mirando?

¿Pueden nuestros ojos ver al mundo con los ojos compasivos de Dios?

¿Seremos capaces de transmitir su amor y ser portadores de esperanza?

Nuestra mirada es el reflejo de nuestra realidad interna, es la invitación a nuestra mayor intimidad…

Con una simple mirada podemos llenar de luz, amor y compasión la vida de los demás…

Nuestros ojos pueden transmitir la pureza e integridad del Alma y con tan sólo una mirada honesta, genuina y consciente, podemos nutrir la vida del otro con muchísima sabiduría y bienaventuranza…

No existe mayor belleza que mirar con los ojos del alma y expresar la eternidad e incondicionalidad de su infinito Amor hacia toda la humanidad…

La Necesidad de la Tierra

Hoy, miércoles 22 de Abril se celebra el Día Mundial de la Tierra, una celebración que reinventa su significado al atravesar este contexto planetario tan revolucionario.

El Planeta Tierra, nuestro hogar, la casa de toda la humanidad y el hábitat de todos los reinos de la naturaleza, mineral, vegetal y animal, humano, divino, es una entidad viva que contiene en su seno, la vida de infinitos e incontables millones de seres más…

La Tierra siente, vive, late, respira…

También sufre, reacciona, persiste, espera y ofrenda insaciablemente todo lo que es, su espíritu, tierra, aire, agua, fuego, luz, vida…

En comunión con la inteligencia de la Naturaleza, las riquezas más sagradas, están siempre a nuestra disposición para habitar en armonía y equilibrio en cada rincón del mundo…

Sin embargo, caímos incontadas veces en las egocéntricas e inconscientes actitudes más oscuras y mundanas de la raza humana. Expropiamos sus recursos jugando a ser Dios, con la gravedad de sentirnos muy poderosos y casi convencernos de nuestra (absurda e inexistente) soberanía terrenal…

Bastardeamos cada una de las Creaciones que habitan en la Tierra, abusando en forma excesiva y negligente del ciclo natural de la naturaleza…

Sometimos a grandes superficies y territorios de nuestro hogar, a la dolorosa agonía de las guerras, atentando contra toda creación divina, incluso la Vida Humana…

La Tierra es un Ser vivo que siente el dolor de una herida, el sufrimiento del agravio interminable y la tristeza de ser rotundamente ignorado por la humanidad…

Hoy la Tierra nos observa atentamente con gran compasión y misericordia, anhelando desde el centro de su corazón interno, la posibilidad de construir un futuro diferente para que el fin de esta cuarentena global, nos encuentre en un estado superior de consciencia…

¿Será esto posible?

Cada día de aislamiento puede obrar en nuestro interior como una profunda lección de vida para que volvamos al mundo con ojos de amor y arrepentimiento…

Podemos ser una humanidad consciente que habita en armonía con cada una de las creaciones de Dios...

Respetar la belleza que se nos otorga en cada río, mar u océano y comprender la inmensidad de la Creación en la contemplación de sus valles, cerros y montañas.

Aprender a reconocernos Unidos y Hermanados a toda esencia viviente en el reflejo de nuestro propio interior, al observarnos en cada lago de agua cristalina que representa la purificación de la raza y un profundo anhelo de arribar a un nuevo reino, más puro, divino, angélico y celestial…

Que así sea y que todos los seres humanos, cumplamos con nuestra parte…

El Anhelo de Libertad

¿Qué entendemos por libertad?

El simple hecho de salir a la calle pareciera ser la única interpretación posible…

¿Pero estamos seguros de que es esa la libertad que anhelamos?

¿Si salimos a la calle se terminarían nuestros problemas y preocupaciones?

¿El fin de la cuarentena se traduce al fin del sufrimiento de todos los seres humanos del mundo porque ya no tienen que estar “encerrados” en su casa?

Hay una prisión que trasciende esta coyuntura y nos encarcela mucho más que cualquier aislamiento social…

Un sistema inconsciente de creencias mentales, el hábito emocional, también inconsciente, que presetea la forma en la que sentimos todo lo que nos pasa…

La sola idea de ver la vida como un campo de batalla donde necesariamente debemos buscar la manera de subsistir es el mayor encierro al que estamos expuestos y sin ser conscientes de esto.

Vivimos encerramos, convencidos de vivir en libertad…

¿Podemos vivir en libertad cuando acumulamos constantemente el peso emocional de cada experiencia vivida?

¿Se puede ser libre cuando vivimos encadenados al enojo, el dolor y el resentimiento?

La primera libertad es aquella que podamos descubrir en el mundo de nuestros propios pensamientos…

La vida no es un juego dualista entre víctima y victimario, oficialismo y oposición, ricos y pobres y tampoco es una competencia que solo gana el más “sufrido”, créanme, este aprendizaje lleva tiempo, pero invaluable…

Lo cierto es que nuestro pasado no nos exonera de nada en el presente o nos liberta de una dificultad futura…

Pero nuestro pasado SI es cúmulo de enseñanzas infinitas que toda la vida nos va a recordar lo aprendido…

La vida es un campo, pero de experimentación y aprendizajes y es ahí exactamente, donde radica la primera libertad posible de la humanidad…

¿Vivimos en guerra o vivimos aprendiendo?

Aprendiendo a ser mejores personas…

A superar las dificultades para ser libres de nuestras lógicas mentales inconscientes que sugestionan y empeñan nuestra forma de ver la vida…

A trascender las heridas del pasado, sanando conscientemente cada dolor al comprender la forma en la que nos enriqueció el simple hecho de haberlo vivido…

Aprender el profundo y genuino valor que tiene la Libertad que va mucho mas allá de salir de las cuatro paredes de casa, que hoy nos permiten estar protegidos…

Libres de paradigmas y creencias absurdas que coartan nuestra forma de ser…

Libres de las formas y la materia que nos encasillan en un supuesto “deber ser” que pierde la magia y esencia de la naturalidad…

Libres de todos los miedos y las dudas que nos arrinconan bajo un ego sobredimensionado de lo que verdaderamente somos…

No existe mayor libertad que aquella que podemos encontrar en la conquista y superación de nuestra propia dificultad…

Esto realmente nos convierte en seres humanos libres que trabajan conscientemente para descubrir y arribar a su propia divinidad…