Algo Nuevo…

Inesperado e incipiente…

Quizás por momentos ajeno, pero sin dudas, totalmente desconocido…

Incomparable e incontrolable…

Todo para descubrir, conocer y comprender…

Sumergirnos en el mundo del asombro y ser permeables a lo que habita y existe ante una realidad nunca antes vista…

Un nuevo paradigma no puede comprenderse con criterios pasados…

Desapegarnos de esa necesidad posesiva del ego y asumir conscientemente su deposición frente aquello que ha logrado genuinamente sorprenderlo…

Observar y aprender…

Quitarle peso a la mente, sus especulaciones y cálculos obsoletos que al final del día solo nos traen soledad y sufrimiento…

Mirar el Miedo a los ojos y descubrir el momento en que se volvió real y aprender a ser pacientes y compasivos con nosotros mismos, sin boicotear nuestra genuina necesidad de seguir avanzando…

Saber callar y nunca dejar de escuchar la guía invisible de la Vida que nos señale nuestro camino correcto y confiar…

Ser humildes para que lo nuevo se exprese y manifieste sin interferencias…

Sin expectativas compensatorias…

Sin el peso de un pasado que quedó en el ayer…

Contemplar la incertidumbre en un estado depurado de prejuicios de la mente…

Observar con humilde y sagrada predisposición, el nacimiento de algo nuevo, naciente y virginal que bendice nuestra Vida de formas desconocidas, inéditas y divinamente extraordinarias…

Un instante de Vida en equilibrio y armonía que nos sorprende inesperadamente en la natural alegría de Ser…

Inspiración…

Un estado, un momento, un sentir desconocido…

La alquimia entre la Creación y su Creador…

La danza entre el buscador y la Originalidad…

Instantes de Vida intangibles y llenos de magia…

Esa energía, frecuencia, vibración que nos lleva a presentir lo inmaterializado…

El fuego que nos inspira a penetrar en lo increado para darle Vida, realidad y forma…

Todo tipo de arte nace de momentos genuinos de Inspiración que despiertan ese algo dentro nuestro que no puede contenerse o encerrarse en cierto molde o estructura…

La búsqueda profunda, verdadera y consciente, extrae y se deshace de toda interferencia…

Nos volvemos elementos dispuestos para que Ello se exprese y manifieste como lenguaje de la Inspiración…

La necesidad de encontrar el equilibrio más preciso en la comunión de uno mismo con su propia pieza de Arte, pero lo cierto es que toda Creación es un extracto de nuestra esencia…

Cada obra nace de una huella interna y cada vivencia extraordinaria se sabe sellar a fuego en nuestro interior como eterno recordatorio de todo lo aprendido…

Reminiscencias nuestras, extractos de ideas, palabras y sensaciones…

Verdades y revelaciones…

Toda inspiración auspicia la consumación mas acabada de uno mismo…

Nuestro reflejo, la incipiente apertura del corazón hacia la Unidad de toda Existencia…

El Anhelado despertar de la Consciencia de la Humanidad…

La potencial comprensión de ser todos y cada uno de nosotros, parte de la Magna Obra del Creador y la Unidad inquebrantable con su divina y más sagrada Creación…

Confiar…

El pasado no determina nuestro futuro…

Es tan importante que podamos desapegarnos de lo que supimos ser…

Caminamos hacia nuestro destino en el desapego del peso emocional del ayer sin llegar a reconocer nuestra propia transición interna…

Cada decisión de atravesar las dificultades como desafíos y oportunidades de crecimiento…

Cada compromiso asumido con nuestra propia transformación…

Cada respuesta al llamado del Alma, es una nueva realidad interna que poco a poco se manifiesta en nuestra consciencia…

Así volvemos a reconocernos…

Reencontrarnos con nosotros mismos en un estado depurado de posesiones añejas que nos deja descubrir nuestro corazón purificado a la luz del Amor y la compasión del Alma…

Esa semilla de pureza, nueva, sutil e incipiente que nace dentro nuestro, es la plataforma para la construcción del futuro…

Es aprender a discernir un reflejo transformado que sintetiza en un instante todo el camino recorrido…

Es aprender a confiar en la luz que habita dentro nuestro…

Confiar sin claudicar, con la certeza de reconocer nuestra esencia en cada aspecto nuevo de la Vida que nos regala la bendición de saborear pequeños atisbos de armonía y libertad…

Confiar en nuestra propia luz, que brilla y resplandece internamente en nosotros más allá de cualquier caída, error o circunstancia…

Confiar en todas y cada una de las infinitas magias y sincronicidades que nos trajeron hasta aquí…

Confiar en la visión del Alma y la sabiduría de un corazón despierto…

Confiar en la Vida y en todo lo que podemos lograr…

El Corazón de un Niño

Máscaras, escudos y armaduras…

Paredes y grandes murallas que venimos construyendo a lo largo de toda la vida…

Interminables justificaciones y excusas…

Otra gran cantidad inagotable de condenas sobredimensionadas…

Creencias heredadas y otro tanto incorporadas a lo largo del tiempo…

La rigidez fría y tajante de estructuras impenetrables que defienden lo más mediocre de uno mismo…

El reinado inconsciente del ego que manipula todo lo que somos y nos seduce con un éxito que no llega a compensar las experiencias más difíciles que vivimos…

Pero tras la ignorancia, los miedos escondidos y los errores que no supimos perdonar y perdonarnos…

Más allá de los muros internos que intenten impedir todo atisbo de luz…

Más allá de toda resistencia a negar nuestra propia verdad, el alma trasciende todo impedimento en la búsqueda consciente de volver a encender nuestro corazón dormido…

No existen excusas que puedan alejarnos de nuestra propia necesidad de cambiar…

Nuestra profunda e ignorada necesidad de aprender a vivir una vida mejor…

Una realidad más amable y sana, con propósitos que nos inspiren mucho más allá de la concreción material, profesional o mental de ciertos parámetros que ni siquiera elegimos…

Hay respuestas y oportunidades…

Hay señales y sincronicidades que nos guían hacia el reencuentro con la inconsciencia y naturalidad de un niño que no conoce de limites…

No entiende de resistencias y no necesita murallas para vivir la vida…

Expresar libremente el amor que siente es sinónimo de felicidad…

Ese niño interno que sabe profundamente que su corazón simplemente ama y eso siempre es suficiente…

60 Segundos de Vida

Cada minuto de nuestra Vida tiene un propósito…

Es difícil de imaginar…

Nuestra interpretación del tiempo es muy reducida y limitada para poder comprender su significado, pero ciertamente, 60 segundos pueden cambiarnos la Vida para siempre…

El parto más rápido del mundo duro incluso menos de un minuto…

Un bebe comienza a caminar en un segundo y su visión del mundo cambia para siempre…

Un minuto es suficiente para que recordemos todas las bellezas de la Vida y nos encontremos agradeciendo y también es tiempo mas que suficiente para llenar nuestra mente de dolor y oscuridad…

Te Amo, te extraño, te pienso, cualquier expresión genuina y desinteresada de amor puede expresarse tan profunda y rápidamente que puede durar para toda la eternidad…

El tiempo, tan reducido a las agujas de un reloj que giran insaciablemente, es la racionalización de lo incomprensible…

La búsqueda obtusa y absurda de la humanidad por retener y poseer aquello que satisface sus deseos inconscientes, los parámetros mentales, los dominios inexistentes sobre un futuro impredecible y sorprendente…

Vivimos construyendo estructuras que proyectamos en el tiempo en el afán de ¿controlar? todo y sin embargo nos fue imposible proyectar la ínfima posibilidad de una pandemia…

Cada minuto de tiempo tiene un propósito porque ciertamente nuestra Vida tiene una razón de ser, profunda, íntima y visceral que sólo podemos descubrir en la propia observación de nosotros mismos…

La Vida obra más allá de nuestra voluntad y nuestra resistencia…

La Vida acontece mientras estamos proyectando lo que supuestamente vamos a vivir…

Cada Vida tiene un propósito y no existe mayor inspiración posible que Vivir cada segundo de tiempo con la Voluntad de descubrirlo…

El Reflejo de Uno Mismo

En esto de buscarnos y encontrarnos…

Cada Alma como reflejo de nuestra propia realidad interna…

Cada Ser espejando nuestros miedos y virtudes, nuestros anhelos y temores…

Paso a paso, siempre aprendiendo…

Una y otra vez reflejándonos en la mirada del otro en el afán de descubrir nuestras verdades ocultas, aquellas que pasan inadvertidas hasta ser penetradas por los primeros rayos de luz de la consciencia…

El reflejo con uno mismo cuando nuestros ojos se convierten en las puertas de acceso al universo que contenemos dentro…

Tanta riqueza y abundancia, tanta belleza y prosperidad recorre cada célula de nuestro cuerpo, tanta divinidad radica en nuestra esencia más pura…

Aún en el mayor desconocimiento de nosotros mismos, nuestra chispa mas sagrada late encendida en lo más íntimo de nuestro interior…

Cada reflejo se vincula con algo a descubrir dentro nuestro y cada instante de conexión con nuestra propia esencialidad es un paso más en el sendero de la Vida…

Siempre tenemos algo para descubrir…

Un nuevo aprendizaje, un nuevo reflejo, una nueva oportunidad de reconocernos en el vasto e infinito universo que habita en cada ser viviente…

Somos seres humanos inconscientemente identificados con nuestra naturaleza inferior, pero, aún así, late viva e intensamente, la llama cálida e inconsumible de nuestra propia naturaleza divina…

Reconocer nuestra esencia invisible es recordarnos como hijos de la Creación…

Buscadores, aprendices, discípulos de la Vida…

Almas anhelando su regreso consciente al origen como destino sagrado de nuestro paso por este mundo…

Melodías del Alma…

Cuando vivimos solos, el silencio es algo casi imperceptible…

Siempre está presente a menos que decidamos lo contrario…

Es un silencio que hace audible los sonidos de nuestro propio interior…

El mundo externo se convierte en una campana que contiene y aísla nuestro cuerpo en una realidad donde sólo hay lugar para nuestras propias reflexiones…

El ruido ahogado de los pensamientos aturdidos e incesantes se amplifica y dimensiona intensamente…

La batalla entre la dualidad de la mente y la perspectiva superior y unificada de una conciencia que despierta en la necesaria comprensión de sí misma…

Así se depuran en la gravedad de los sonidos más profundos, toda emoción que rechace las melodías del Alma…

El ruido de ayer se convierte en extractos afinados de ideas incipientemente comprendidas y una a una, suenan en nuestro interior en busca de su más bella y exacta precisión y armonía…

Así el Alma compone la melodía del Corazón…

Así se hace audible el llamado hacia nuestra propia Transformación…

Suena la música que guía al buscador en medio de la incertidumbre como canto de Esperanza a la Vida…

Una canción que nos envuelve en el eterno cobijo de reconocernos, aceptarnos y valorar nuestra propia naturaleza divina…

Una melodía que se funde con el mismo silencio en la sublime composición del llamado hacia nuestro Consciente y Sagrado Despertar…

Surcos Pasados y Anhelos de Libertad…

Ese punto en la memoria casi indistinguible, tan lejano como la distancia que separa el Cielo de la Tierra…

Ese momento de nuestra vida que nos remonta a una realidad casi olvidada que quizás poco tenga ya que ver con nuestro presente…

Ese antes y después que a la distancia podemos comprender lo mucho que nos transformó, la huella que dejo en nuestro interior…

La vida continúa y la lejanía del tiempo cubre de un manto compasivo, todo aquello que nos dejara profundas cicatrices…

Pero nuestra anatomía interna es tan maravillosa y misteriosa a la vez…

La asociación de ideas, los resortes insospechados que desenraizan recuerdos, sensaciones y emociones tan vívidas como si el tiempo no hubiera pasado…

No existe libertad externa que pueda libertarnos de nuestra propia mente…

Nuestro sesgo emocional, tan subjetivo e imparcial como nuestra asombrosa falta de discernimiento al momento de reencontrarnos con todo lo que creíamos olvidado…

Pero comprendemos, nuestros ojos ya no son los mismos y nos autoconvocamos hacia el camino de la redención y la sanación consciente…

Dejamos que la emoción nos atraviese nuevamente, nos permitimos sentir la misma intensidad que nos selló para siempre y llegamos a percibir esos aromas de libertad tan anhelados y añorados por nuestra esencia buscadora…

Solo queda un surco en nuestra mente, una idea de lo que supo ser, un recuerdo vacío, desmantelado y desmembrado, un hilo invisible que vincula el hoy con una vieja sensación del ayer sin peso y ya sin carga…

¿Cuál es el gran misterio que se esconde en la Libertad?

Si dejamos de tenerle miedo y descubrimos su esencia divina…

Si respetamos la voluntad del Alma y la necesidad de nuestro corazón…

Si soltamos esa sensación y vemos en nuestros ojos, la paz y el agradecimiento de reconocernos un poquito mas libres que antes…

Reconocerse a Si Mismo…

Si todos los componentes de nuestra vida son una constante exposición hacia el afuera y lo que creemos ser está supeditado al criterio externo de los demás…

Si nos olvidamos por un rato de nosotros mismos…

Si por momentos nos volvemos una idea añeja de lo que verdaderamente somos, nace intensa y profundamente y gran necesidad de reconocernos nuevamente…

Observarnos con más detalle y mayor profundidad, buscar cada vez más porque siempre podemos arribar a un nuevo lugar desconocido dentro de nuestro propio mundo interno…

Escucharnos con mayor atención y comprender más conscientemente todo lo que vivimos y las posibles causas de cada experiencia…

Dedicarnos un poco más de tiempo, hacer una pausa para sentir el latido del corazón y aprender a descubrir las sutilezas que lo ayudan a palpitar con más fuerza…

Aprender a Amarnos…

Saber nutrirnos de Amor sin demandas y necesidades externas, tan solo con la consciente entrega hacia uno mismo…

Respetar, cuidar y valorar lo que somos y comprender la esencia de nuestra naturaleza más pura y consciente…

Hacer de nuestro cuerpo físico, un digno templo que contenga el Alma como el tesoro más valioso y extraordinario que hay en nosotros…

Reconocernos y reencontrarnos en nuestro estado más auténtico y natural…

Comprendernos siempre como seres completos experimentando en la materia, para recordar nuevamente, nuestra propia divinidad inmortal…

Seguir Avanzando…

La tensión que auspicia la llegada del algo nuevo y desconocido…

La comprensión de algo profundo y deslumbrante que intensifica nuestras emociones…

El compromiso con aquello que se percibe desde lo alto como parte del sendero del buscador…

La confianza divina en la guía suprema que adumbra cada paso se convierte en un reflejo de nuestra propia fortaleza interior…

Es la certeza inalterable de que siempre podemos seguir avanzando, no hay caídas que puedan detener el fuego certero de un alma encausada en la búsqueda de su propósito existencial…

Deshojar las capas del ego que permanece oculto en el seno de cada miedo y entregarnos sin resistencias a las verdades que nos transforman la vida, abren nuestros ojos y nos regalan el bálsamo renovador de todo nuevo comienzo…

Sumergirnos en los profundos y desconocidos misterios de nosotros mismos e iluminar cada rincón que aun habite bajo el manto dañino de la oscuridad…

Seguir caminando, seguir avanzando…

Transformarnos ante cada nueva oportunidad desafiante y Vivir…

Vivir Aprendiendo, Cambiando, Creciendo y Sirviendo…