Síntesis…

Cambios…

Ciclos que se cierran para dar espacio a nuevos comienzos…

Tiempos introspectivos de metabolización, compresión y agradecimiento…

Todo lo vivido y aprendido…

Cada instante inesperado y sorprendente, lleno de magia, vértigo y renovación…

Cada paso, una oportunidad de transformación…

Cada momento, una sagrada recapitulación en la memoria del alma…

Cada escrito, un nuevo renacer al recordarme…

Una intimidad indescriptible con la originalidad y un romance eterno e incondicional con la bendición de cada hoja en blanco…

Ciertamente habita un universo infinito dentro nuestro, lleno de inspiración, misterios y enseñanzas que esperan pacientemente la llegada de nuestro buscador…

Todo final es siempre un nuevo comienzo…

Una promesa del corazón, unido al fuego eterno de la esperanza como la antesala de todo lo que vendrá…

Heroísmo…

Toda la vida me gustaron los superhéroes, incluso ya de grande compré la colección completa de todas las pelis de Superman y hay series en Netflix que cada tanto me dan ganas de volver a verlas…

De chiquita jugaba en el jardín a volar con mi guardapolvo de capa, como hoy imagino correr a la velocidad de la luz para viajar en el tiempo…

Ese es el secreto que portan los superhéroes, nos ayudan a imaginar realidades extraordinarias, experiencias impensadas y sin lugar a duda, nos enseñan a creer en la magia de la Vida…

Esa magia que habita dentro de uno mismo…

No se trata de tener poderes sobrenaturales, sino descubrir la esencia de todo lo que somos…

El anhelo de volar o correr a tanta velocidad que el tiempo lograra desvanecerse es tan sólo nuestra propia búsqueda de una necesaria y profunda Libertad…

Viajamos en el tiempo para reencontrarnos con quienes ya no están para compartir un rato, una mirada y un momento más cuando nuestro corazón se invade de Amor y la luz de la consciencia nos recuerda la eternidad de la Unidad…

Esa es nuestra magia oculta y a la espera de ser revelada por nuestros ojos conscientes…

El heroísmo es la fuerza de voluntad cuando decidimos transformarnos y hacer de nuestra vida algo trascendente, aunque por momentos nos resulte inimaginable…

Atravesar nuestros miedos más grandes sin permitirnos claudicar, forja y nutre la integridad y la valentía de lo mejor de nosotros…

Un héroe nunca se da por vencido y se mueve entre la gente como un gran Servidor Humilde y anónimo…

La Visión de un Héroe es inquebrantable, nada lo corre de su propósito, no busca para sí y comprende que ha sido bendecido con la consciencia de saber quien es y lo que puede dar al mundo…

El Heroísmo es una promesa sellada a fuego en el Alma como recordatorio eterno de que, pase lo que pase, siempre vamos a cumplir con nuestra parte para que la Vida sea una experiencia llena de Magia, Amor e infinitas posibilidades…

Septiembre…

En un abrir y cerrar de ojos, ya estamos a días de la llegada de la primavera…

La magia de una estación que nos deja ver el florecer de la naturaleza, los árboles se vuelven a llenar de hojas mientras el gris otoñal de las calles se va llenando de todo tipo de colores, flores y despertares…

Sin saberlo, septiembre se convirtió en un mes que sintetiza momentos muy importantes de mi vida y el mismo presentir de su llegada, me hace sentir puesta a prueba…

Esos momentos donde sentimos que la Vida nos está desafiando…

Ese aquí y ahora en el que vemos conscientemente la tensión de nuestras emociones…

Conocemos nuestros puntos débiles y les dedicamos especial atención para intentar no tropezarnos…

Es tiempo de síntesis, tiempo introspectivo, reflexivo y revelador…

Días para mirar más profundamente y descubrir magias ocultas que nutran la Vida de manera infinita e inagotable…

Momentos de intimidad con el Alma, honestos y verdaderos, evocando la pureza de un Corazón que aprende a dar más amor…

Al final del día, la Vida no es más que eso, un cúmulo de instantes en que nos fue concedida, la oportunidad de dar Amor…

Sin duda, lo más sagrado que tenemos para dar…

El Amor que redime, sana, perdona y liberta al pasado de su dolor…

Amor que comprende, acepta, transmuta y resignifica todo lo vivido…

Amor que enciende, ilumina, guía e inspira nuestro camino…

Todo ese Amor late incesantemente en el corazón, habita y vive para siempre en lo más íntimo de uno mismo…

Tenemos tanto para dar…

Lo cierto es que la esencia del Amor que habita en las almas del mundo es una fuerza invaluable, eterna, infinita e inmortal…

No Pierdas la Fe…

Más allá de cualquier complejidad…

Mucho más allá de las confusiones de la mente existe esa sutil llama encendida…

Esa pequeña chispa que logra iluminarlo todo cuando nos detenemos a observarla, un punto de luz colmado de certeza y discernimiento…

La fe no necesita de rótulos y nombres específicos, es tan sólo la consciencia de recordarnos permanentemente, aquello que trasciende los límites de la mente…

Cada individuo camina en su travesía a través de los amplios e infinitos matices que dispone la Vida…

Vivimos tanta cantidad de experiencias que nos transforman, nos desafían y tocan nuestras fibras más íntimas haciéndonos recordar el infinito caudal de sentires que pasan a través de nuestro cuerpo…

Caminamos y tropezamos una y otra vez con la misma piedra hasta que descubrimos el secreto para trascenderla…

Nos caemos, aprendemos y volvemos a levantarnos…

Esa fe que habita sustancialmente dentro nuestro, invisible y prácticamente desconocida, nunca se cansa de alentarnos…

Es la Fe en nosotros mismos, en nuestra condición humana…

Es la Creencia de que podemos cambiar, volver a aprender, salir del encierro paradigmático de la ignorancia y la inconsciencia…

Lo cierto es que únicamente somos derrotados cuando dejamos de creer que podemos lograrlo…

Cada acto de fe, simple e imperceptible, despierta e invoca lo mejor de nosotros, la Fuerza del Voluntad, la Consciencia del Amor, la Búsqueda de una Consciente transformación hacia una realidad superior…

Todos los días me asombro al ver que dentro nuestro están todas las respuestas, todo aquello que necesitamos y cada una de las llaves que puedan revelar los secretos más grandes de nuestra propia Vida…

Sólo necesitamos recordar que la fe es “la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve…”